ESTO CREO
Me siento estafada. Estamos inmersos en una crisis que nosotros no hemos provocado y de la que ahora pagamos las consecuencias. Los gobiernos se escudan en ella para aplicar recortes en nuestros derechos fundamentales cono Sanidad y Educación. Aún no he oído a ningún político que hable de optimizar los recursos, sólo he visto tijeretazos y lo que es peor: socialización las pérdidas de los bancos mientras las ganancias siguen siendo privadas.
Este año 5000 niños saharauis van a quedarse sin vacaciones con lo que esto conlleva. Sucede porque hay gobiernos que han decidido suprimir la ayuda humanitaria al tercer mundo. No soy economista pero sí que creo fervientemente que solamente la solidaridad nos sacará de este embolado en el que nos han metido.
Lo aprendí de mis padres cuando era una niña y veía como eran capaces de repartir lo poco que tenían con sus vecinos. Y lo he seguido aprendiendo en el Sahara cada vez que he visitado los Campamentos.
No se trata de dar lo que nos sobra sino de compartir.
Los gobiernos que suprimen las ayudas en cooperación no son buenos gobiernos porque son incapaces de mirar más allá de su propio ombligo. Los saharauis lo saben, saben que aún con la solidaridad internacional no hubieran podido sobrevivir todos si no la hubiera habido vecinal y familiar.
La sociedad civil española también lo sabe. Por eso las donaciones privadas a las ONGs ha aumentado a pesar de los malos tiempos o quizás a causa de los malos tiempos.
Nuestros representantes deberían tomar nota de esta magnífica lección que la gente de a pie les ofrece, día tras día. Son esas personas que no entienden de las fluctuaciones de las bolsas porque jamás han tenido una sola acción, las que no sabe qué demonios son los mercados ni por qué son ellos los que dictan las normas. Son estas familias que son capaces de hospedar por dos meses a un niño saharaui en su hogar o los que se plantan en la calle y cocinan para muchas personas que no tienen un pedazo de pan para llevarse a la boca.
El devenir de los acontecimientos me ha demostrado que invertir en Solidaridad es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos.
¿Queréis invertir? Podéis hacerlo aquí desde 5 euros. Las recompensas materiales no son nada del otro jueves pero es lo que tenemos.
Hasta pronto.







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