REVISTA SHUKRAN

sábado 21 de enero de 2012

LA COOPERACIÓN EN LA CUERDA FLOJA

¿Proyectos de Cooperación sí o no? ¿Solucionan algo? ¿Son las ONGs una lavadora de conciencias? ¿Sirven más a los egos de sus miembros que a los receptores de la ayuda? ¿Esperamos el agradecimiento de las poblaciones con las que cooperamos? ¿Somos los voluntarios unos agentes inconscientes de un sistema que propicia las desigualdades? ¿Es verdad que si aceptamos las subvenciones oficiales nos convertimos en cómplices? ¿Somos una especie de colonizadores-misioneros que en lugar del alma nos ocupamos del cuerpo? ¿Será cierto que en lugar de tratar las enfermedades sólo paliamos los síntomas? ¿Somos las ONGs culpables de la corrupción que las ayudas puedan generar? Entonces ¿qué hacemos: romper la baraja o seguir por inercia?
El debate está en la calle y ha llegado a los Campamentos de Refugiados saharauis.
Sin embargo la cooperación en los Campamentos, que son un domicilio provisional, es un caso atípico. No se puede hablar de desarrollo porque allí no se puede construir nada permanente ya que el objetivo es que en un día no muy lejano los refugiados puedan regresar a su hogar.
Se hace imprescindible una reflexión en profundidad y más en los tiempos que corren en el que las ayudas oficiales han disminuido de manera alarmante. Ya no es posible que cada cual se monte un proyecto por su cuenta, cual francotiradores de la solidaridad, diseminando de miniproyectos los Campamentos para después abandonarlos por falta de fondos o por falta de viabilidad. Tampoco sirve llenarlos de materiales que aquí han quedado obsoletos y convertir la Hamada en el vertedero de Europa.
Siempre ha creído que la ayuda en los Campamentos no es sólo ayuda sino que es resistencia. Las guerras las ganan los que combaten en primera línea y los que resisten en las retaguardias.
El hambre y el derecho a la salud son armas poderosas que se esgrimen en las mesas negociadoras y no nos podemos permitir dejarlas en manos del enemigo que sólo es uno y al que no deberíamos perder de vista.
Las ONGs que trabajamos con el Sahara tendremos que replantearnos la Cooperación y asociarnos para aprovechar bien nuestros escasos recursos a la vez que nos reinventamos para encontrar nuevas fuentes de financiación, no porque seamos agentes de los sistemas que propician las desigualdades sino porque se ha terminado una época de abundancia que ya no volverá y cuanto antes lo tengamos claro, mejor.
Al mismo tiempo en el Norte tendremos que realizar una labor ingente de denuncia y sensibilización: no se puede jugar a dos bandas. Se debe denunciar el expolio de los recursos naturales de los países empobrecidos y la consiguiente explotación de sus habitantes. Esta es una labor constante, tenaz que dará sus frutos a largo plazo y que no debemos abandonar aunque nos parezca una batalla perdida de antemano. Los únicos combates que se pierden son los que no se libran. Mientras, en el frente del Sur deberemos ayudar de una manera efectiva, racional y coordinada.
Las poblaciones beneficiarias  deberán convertirse en actores de su propio desarrollo. Como dijo no hace mucho una gran amigo del pueblo Saharaui, Gonzalo Moure, los pueblos cultos son los que conquistan su propia libertad.
Es un reto apasionante que requiere humildad, reflexión, acción y convencimiento de que otro mundo es posible pero que nadie va a dárnoslo hecho. Si lo queremos tendremos que ganarlo.

4 comentaris:

Eastriver 21 de enero de 2012 15:21  

Molt interessant la teva manera de mirar-ho. Saps que jo sempre he valorat el que feu, ja no tant pel que feu literalment sinó pel que suposo de crida d'atenció. Es el que dius tu: no és només ajuda, és resistència. Totalment d'acord. I la resistència és necessària.

Si per no interferir deixem de donar ajuda els deixem sols, sense resistència, una mica més morts. O en el camí terrible de la mort inevitable.

Sempre està bé plantejar-se i replantejar-se les coses, Antònia. En podeu treure profit. Però no penso jo que us ho mireu gaire malament. Si sortim de la casa dels nostres veïns més desprotegits els estem deixant sols, abandonats a la seva negra sort. I qui us critica amb bones intencions, que penso que n'hi ha (no tot han de ser males intencions) potser faria bé de mirar-s'ho d'aquesta altra manera.

Pedro Ojeda Escudero 21 de enero de 2012 20:28  

Me temo que se avecinan malos tiempos para todos estos proyectos en tiempos como estos. Malos tiempos.

Merche Pallarés 22 de enero de 2012 06:06  

Suerte, querida Antònia... Besotes, M.

Anónimo 22 de enero de 2012 18:27  

En mi humilde opinión, hay q priorizar los proyectos en los territorios liberados, ya q m temo q algunos de los proyectos de los campamentos alargan el exilio, aunque sea involuntariamente. Un saludo.

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