EDITORIAL DE SHUKRAN
Un nuevo número de la revista SHUKRAN está en la red. Ya sabéis que el alma de esta publicación es mi amigo Francisco Orcajo Campillo que en esta ocasión nos ha regalado un bellísimo editorial escrito el día de Navidad.
Las ilustraciones son acuarelas de la pintora Isabel Fiadeiro que también son extraordinarias.
Al ojearla, ayer a altas horas de la madrugada, las palabras de Fran me emocionaron porque es lo mismo que muchos de nosotros sentimos cada vez que pensamos en los niños que hemos conocido en el transcurso de este camino. Sus miradas se cuelan en nuestros corazones y permanecen allí para siempre. Os dejo con sus palabras. Supongo que no le importará que se las robe.
He vuelto a ver sus ojos
Hoy he visto sus ojos. Cientos, miles de ojos que miran con esperanza. Oscuros, luminosos y vivarachos. Uves de victoria construidas con deditos que lo tienen todo por estrenar. Y he recordado como empezó esta andadura. Y no he podido reprimir unas lágrimas cuando la he visto a ella. La misma edad que mi hija pequeña, la misma sonrisa… y un futuro tan diferente. Por mucho que intente evitarla, siempre me acompaña. Sin reproches, esos corren de mi cuenta.
Y durante un instante que se me hizo eterno, no quise saber como terminó el Congreso, ni me importó ese Muro, ni las minas, ni los apaleamientos. Lo siento. Me avergüenzo al confesarlo sin pizca de ironía. No tengo madera de activista. Porque cuando veo esos ojos que te taladran… dejo de ser racional y reflexivo. Y me muerdo los labios para no cagarme en lo más barrido.
Solo puedo ver sus ojos profundos. Su futuro desolador. Y el resto pierde su sentido. Todo el resto, con su trasfondo de injusticia, dolor y sufrimiento. Lo siento, ya lo he dicho antes.
Así que en este momento, en este preciso instante, tan solo una cosa tiene valor para mí: los miles de ojos inocentes que desde la Hamada de Tinduf me han vuelto a mirar esperanzados. Están ahí, para quien quiera verlos. Para provocarte un escalofrío. No digas que no te he avisado.
He vuelto a ver sus ojos. Y he recordado que no podré sonreír al verlos de nuevo hasta que puedan mirar con esperanza ese futuro que tiene que ser suyo.
Francisco O. Campillo
Escrito en Burgos, en la noche del 25 de diciembre de 2011
Si queréis descargar la revista en pdf podéis hacerlo aquí









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