REVISTA SHUKRAN

viernes 18 de noviembre de 2011

¿GALGOS O PODENCOS?

A nadie con dos dedos de frente se le ocurriría preguntar a un niño si quiere más a papá o a mamá.
Sin embargo en el entramado solidario con el Sahara se suscita, con más frecuencia de la que se pueda pensar, una pregunta parecida.
¿Debemos estar con los refugiados o con los activistas de los Territorios Ocupados? Cada cual da sus razones que, para mi, no son excluyentes sino complementarias. Los refugiados nos necesitan para resistir y los activistas para amplificar su voz.
Podríamos hablar mucho del significado de cooperación internacional e incluso podríamos poner en tela de juicio su efectividad en vista de que muchos proyectos realizados se demuestran inviables. Cierto es que 50 años de cooperación Norte-Sur no han servido para remediar las desigualdades sociales que, en lugar de reducirse, parece que se acrecientan o eso dicen los expertos.
Desde círculos próximos al Majzén hace años que se acusa a las asociaciones de vivir de la solidaridad, de prolongar los sufrimientos de los refugiados y al Frente POLISARIO de corrupto. No es nada nuevo y  está asumido como parte de la propaganda marroquí.
Ahora bien, si estas acusaciones parten del mismo colectivo solidario se hace necesaria una reflexión en profundidad.
Nosotros podemos exigir transparencia en las evaluaciones de los proyectos pero nunca cuestionar las actuaciones políticas del POLISARIO porque no nos corresponde. No son nuestros representantes sólo nuestra contraparte. Por tanto su grado de representatividad deberán decidirla los saharauis, no nosotros.
Cada cual es libre de luchar como quiera y los demás lo somos para opinar, desde el respeto, sobre su eficacia.
Lo que no voy a aceptar nunca es que algunos quieran estar en misa y repicando: no se puede apelar a la solidaridad de las familias españolas a la hora de acoger a un saharauillo y después menospreciarlas por su supuesta falta de compromiso político. No se pueden hacer trampas en el solitario o lo que es lo mismo: increpar a según que partidos políticos y utilizar la sede de otros para nuestras campañas en favor del Sahara. No se puede acusar a compañeros de “vendidos al sistema” por aceptar dinero público al que se califica despectivamente como limosna y, al mismo tiempo, recaudarlo mediante donaciones privadas. En estos tiempos de crisis, dineros públicos y privados son necesarios para cualquier tipo de proyecto.
Hace poco tuve que leer que las vacaciones en paz no sirven para nada, que las familias acogedoras somos una pandilla de esnobs que queremos pasear al morenito para demostrar lo guais que somos y que las asociaciones somos cómplices del sistema que mantiene a los saharauis sojuzgados.
Los puristas no quisieron escuchar que el encadenarse a un ministerio, participar en una manifestación, corear consignas y otras acciones semejantes quizás consigan medio minuto de gloria en la TV pero poco más.
Y así estamos: discutiendo sobre galgos y podencos mientras el enemigo carga sus fusiles con nuestra munición.

Os recomiendo la lectura del post : El culo, las cuatro témporas, y el Sáhara

2 comentaris:

RGAlmazán 18 de noviembre de 2011 15:35  

Pues sí. Galgos y podencos son complementarios. Y desde luego quien critique a unos u otros está aliándose con el verdadero enemigo.
Petons

Salud y República

Camino a Gaia 18 de noviembre de 2011 22:51  

La división siempre está en el camino de la derrota. Y ahora que todo se hunde, la unión y la solidaridad son nuestras únicas salidas.

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