REVISTA SHUKRAN

martes, 25 de octubre de 2011

…YA NO SOMOS LOS MISMOS

Siempre me ha gustado mucho el cine. Mis amigos y yo pasábamos las tardes en la sala Las Dunas cada vez que podíamos arrebañar algunas monedas. Aquellos viejos westerns con final feliz nos entusiasmaban. A la mañana siguiente, nuestros juegos imitaban la última película que habíamos visto, por eso cuando los marroquíes entraron disparando contra todo lo que se movía me pareció algo irreal, como las imágenes que veíamos en la pantalla, hasta que reconocí los rostros de los abatidos por la lluvia de fuego: Mariam, la amiga de mi madre, Bachir, nuestro vecino, Maluma, la hija de Embarka que, a su vez, era prima nuestra .
Entonces me di cuenta de que aquello era de verdad. Pude oler el miedo de mi madre, un aroma que, años después, aspiraría al acercarme a algunos camaradas antes de la batalla.
Pasados los primeros momentos de confusión e incertidumbre la única prioridad de mamá fue la de protegerme.
-Tienes que irte, hijo mío. Si te encuentran te matarán o lo que es peor te movilizarán y te obligarán a combatir a su lado.
No entendí aquellas prisas, no creía que lo que les había sucedido a tantos conocidos fuera a pasarme a mí. No es que fuera valiente, era más bien la inconsciencia de la juventud. Sólo tenía 16 años con toda una vida por delante y un mundo por descubrir.
Un familiar, amigo de los enemigos, nos ayudó. Creo que, más que por generosidad, fue una especie de inversión de futuro por si acaso los nuestros ganaban.
Me sacó de aquel caos de sangre y horror. Junto con otras familias nos dirigimos hacia el este en busca de los guerrilleros.
Pensé que sería cosa de unas semanas, unos meses como mucho.
Nuenna, mamá, pasó sus dedos por mi rostro y después por el pelo, me abrazó y me hizo prometer que sería prudente. Ignoro si fue consciente de que pasaría tanto tiempo antes del reencuentro.
Llegamos hasta los Campamentos y después estuve en el frente. No me gusta recordar aquellos años en los que perdí a tantos amigos. Crecí y me hice un hombre con un arma en la mano.
Para evitar el miedo, me refugiaba en un lugar remoto y alejado y me contemplaba a mi mismo como si, en lugar de vivir, estuviera representando un papel en un interminable obra de ficción.
Aún hago lo mismo cuando esta vida se me hace insoportable. Por las noches me acuesto y pienso que pronto bajará el telón. Me digo que despertaré en mi casa con mi familia y que volveré a ser un adolescente lleno de ilusiones.
En el fondo sé que sólo es un subterfugio, un mecanismo de defensa que yo mismo me he fabricado para no perder la razón y para no morir de tedio en este lugar ingrato.
Nosotros los de entonces ya no somos los mismos, recuerdo el poema y pienso en cuánta verdad hay en estas breves palabras.
Hace unos meses, después de 35 años de separación volvimos a encontrarnos en Mauritania. Nuenna no reconoció mi voz. Volvió a pasar sus manos por mi cara resiguiendo con las yemas de sus dedos las huellas que el tiempo ha dejado en él. Ha perdido la vista. Para ella aún soy aquel niño que se marchó a la guerra.
En cambio, para mi, aquella mujer fuerte y hermosa que era mi madre, ha desaparecido, es sólo una anciana encorvada a la que apenas reconocí.
Su perfume que recordaba tan bien es ahora agridulce hecho de esencias de eterna espera, vejez y lágrimas.
Me gustaría perder la memoria y con ella los recuerdos que duelen como mil heridas.
-Todos me decían que habías muerto pero yo lo sabía que estabas vivo en alguna parte- me dijo entre lágrimas de alegría.
No quise responderle que estoy en ninguna parte y que ignoro si a mi existencia se le puede llamar vida.
Sólo acerté a pronunciar:
- Madre, madre, madre, ¡oh madre!
Era la única palabra que, a través de los años, tenía sentido.

4 comentaris:

RGAlmazán 25 de octubre de 2011 17:45  

Triste, real, emocionante escrito. Toda la desgracia de un pueblo contada en pocas palabras.
Petons

Salud y República

Andrés Celles. 25 de octubre de 2011 18:21  

¿Conocen las nuevas noticias?:

- Suspenden la persecución a petición de las autoridades españolas, para evitar alguna hipotética situación de riesgo para los secuestrados.

- La ministra Jiménez, desde Marruecos, pide a la ONU que investigue la situación de la seguridad en los camapamentos.

¿Por qué realiza su primer viaje oficial como ministra a Marruecos menos de un mes antes de las elecciones?; para ser consecuente ¿por que no pide que la ONU investigue la seguridad en Casablanca, donde nunca más se supo del último atentado?.

Esto apesta cada vez más.

Euphorbia 26 de octubre de 2011 05:50  

Aquesta mena de textos s'haurien de llegir a les escoles, per a tots aquests adolescents nostres que tenen com a máxima preocupació aconseguir el darrer joc de la play.
Petons

Antònia Pons Valldosera 27 de octubre de 2011 10:45  

Rafa, la historia del drama de un pueblo está compuesto de centenares de historias pequeñas.
Un abrazo.

Andrés, sí las leí en su momento.
Un saludo

Euphorbia, gràcies per les teves paraules. Em penso que un viatge fins al cor dels Campaments ajudaria molt als nostres joves. Jo mateixa vaig emportar-me les filles i sempre diuen que va ser el millor regal, que res no va a tornar a ser igual.
Petons

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