REVISTA SHUKRAN

lunes, 1 de agosto de 2011

LOS NIÑOS PERDIDOS DE LAS VACACIONES EN PAZ



¿Qué ocurre con los niños enfermos de vacaciones en paz que deben permanecer en España para seguir un tratamiento?
Normalmente suelen quedarse con las familias acogedoras hasta que se curan, sin embargo hay enfermedades crónicas que precisan un largo tratamiento imposible de seguir en un campo de refugiados.
Son niños que, salvo raras excepciones, se pierden por el camino. Los padres acogedores siguen sin tener la custodia, los niños siguen sin ser adoptables, no obstante permanecen aquí. Muchas familias acogedoras les apartan de las asociaciones y de otros compatriotas. Se escolarizan y son educados en nuestra sociedad occidental. He vivido algunos de estos casos: los niños olvidan su idioma, sus raíces y a su familia natural. Algunos son tan pequeños que el recuerdo de un tiempo muy duro les hace daño y lo bloquean inconscientemente.
Nadie habla de esta cara oculta de las vacaciones que genera numerosos conflictos. Es imposible educar a un niño a la occidental y exigirle que se comporte como un saharaui. Estos casos se agravan ante la dificultad añadida de conseguir rápidamente una documentación que les permitiría viajar a los Campamentos para estar en contacto con su familia y regresar para sus revisiones o para seguir el tratamiento.
Esta posibilidad de permanecer aquí ha dado lugar a una especie de picaresca que se traduce en numerosas peticiones de permanencia aduciendo las más variadas enfermedades documentadas por los pertinentes informes médicos, algunos, digamos equivocados o exagerados y estoy siendo benevolente. Otros sin tan siquiera estar enfermos se quedan, por petición expresa de su familia saharaui, a estudiar. No hace demasiado tiempo vivimos uno de estos casos: un niño cuya familia acogedora no hemos vuelto a ver. Tenemos noticias de él porque aquí los pueblos son pequeños y todo se sabe y me duele profundamente  decir que lo que se habla no favorece ni al niño, ni a la familia, ni al proyecto. En la localidad en la que reside hemos pasado de tener un número importante de niños a casi no tener ninguno. No voy a atribuir este extremo única y exclusivamente al chico y a su familia acogedora, supongo que la crisis también ha contribuido.
Desde el verano pasado en Cataluña tenemos una casa de enfermos en Sant Cugat del Vallès. Ningún menor saharaui que tenga que permanecer aquí va a quedarse con la familia de acogida. Los niños tienen monitores y cuidadores saharauis y es como si, después de la escuela, regresaran al hogar. No pierden sus raíces ni el contacto con sus familias de acogida con las que suelen pasar las fiestas y muchos fines de semana. A mi modesto entender es una buena solución y todo un acierto de los compañeros y de la Delegación del Frente POLISARIO en Barcelona.
Sin duda este es uno de los flecos no resueltos de un proyecto que visibiliza a los refugiados, gana adeptos para su Causa, genera el envío de ayuda individual y que ha salvado muchas vidas. Siempre he pensado que habría que llevar a cabo un proyecto específico para niños mayores de doce años que siguen necesitando una revisión médica por causa de su enfermedad. Quizás sea hora de ponerlo en marcha, formularlo, buscar la financiación y ponerse de acuerdo con la contraparte.
Numerosos casos de conflictos familiares entre saharauis y españoles han ocupado y, desgraciadamente, siguen ocupando páginas en los periódicos y en la red. Son aprovechados por el Majzén para desacreditar al POLISARIO, a las asociaciones prosaharauis y al mismo proyecto de Vacaciones en Paz.
Las historias de “estos niños perdidos” por el camino son aireadas sin ningún pudor ni respeto hacia su intimidad, los partidos políticos se pronuncian y los oportunistas hacen su agosto: abogados, periodistas, políticos, pseudo escritores… etc. ¿Quién no recuerda el caso de Aicha Embarek?
Unos se convierten en partidarios furibundos de los padres de acogida mientras otros claman por los derechos de los padres naturales olvidando a los grandes perjudicados que son los jóvenes, en su gran mayoría mujeres, que han crecido y se han educado aquí para después, sin terminar sus estudios, ser reclamados o retenidos por sus familiares en los Campamentos. Y lo más triste es que en todas estas historias no hay buenos ni malos, todos quieren profundamente a estos jóvenes objeto de la discordia.
Para ser honesta yo soy de las que piensan que los padres acogedores tenemos más elementos de juicio para entender a los padres biológicos porque conocemos nuestra sociedad y la sociedad saharaui mientras que muchos padres saharauis desconocen cómo funciona la nuestra. Sin embargo este conocimiento sirve de muy poco cuando hay sentimientos de por medio.
Los chicos son los que resultan más perjudicados: con un pie en los Campamentos y otro en España viven debatiéndose entre el amor hacia dos familias enfrentadas. Niños que no pudieron escoger en su momento porque eran demasiado pequeños y otros lo hicieron por ellos. He conocido a algunos y he de decir que están emocionalmente imposibilitados para ser felices.
Uno de estos menores, ahora adulto, me confesó que si pudiera volver atrás a sus doce años y le preguntaran si deseaba quedarse aquí la respuesta sería NO porque cuando está allí no pude resistir la dureza de aquella vida y cuando está aquí la añora profundamente.

11 comentaris:

Merche Pallarés 1 de agosto de 2011 15:33  

¡Qué problema! Tiene que ser MUY difícil lidiar con tantas sensibilidades, intereses, políticas, emociones... Besotes, M.

RGAlmazán 2 de agosto de 2011 09:07  

Qué triste tener que vivir padeciendo y añorando. La única solución definitiva es la independencia del Sahara y eso, aunque justísimo, está lejos, muy lejos.
De cualquier forma el balance ha de ser positivo, a pesar de los problemas que puedan surgir. El hecho de darles, durante un tiempo unva vida más cómoda y un conocimiento de una cultura distinta, ya vale la pena.

Salud y República

Euphorbia 2 de agosto de 2011 11:01  

Qué complicadas las relaciones humanas. Espero que el proyecto que comentas pueda llevarse a cabo y solvertar parte de este problema.

Un petonàs estiuenc.
Gemma

Antònia Pons Valldosera 2 de agosto de 2011 15:10  

Merche, un problema candente del que nadie habla.
Un beso.

Rafa, la independencia sería la solución que llevan esperando tantos años.
Un abrazo

Euphorbia, el proyecto de los niños enfermos con revisiones pendientes es viable, los de las casas de enfermos ya es más problemático porque cuesta muchísimo dinero mantenerlas y estando las cosas como están... las partidas de cooperación son las primeras que se recortan.
Un petó ben fort i bon estiu per a tots.

Cecilia 2 de agosto de 2011 18:14  

Estremece tu explicación. Porque entiendes o crees entender el sentimiento de las dos partes. Los padres biológicos quieren que su hijo vuelva, porque es su hijo, pero los padres de acogida quieren para ese niño una vida menos dura, y ¿qué postura es más favorable para el niño? Yo no sabría decirlo. No me atrevería.

Cecilia 2 de agosto de 2011 18:16  

En todo caso, la solución ya la apunta Rafa: la independencia del Sahara, la recuperación de su territorio y el desarrollo de esas gentes condenadas a vivir en el desierto por la ambición de otro país.

Antònia Pons Valldosera 3 de agosto de 2011 09:49  

Cecilia, no sabemos qué es lo mejor para el niño, en una ocasión un juez dictaminó que la nuestra aunque luego un tribunal de Estrasburgo condenó a España a indemnizar a la madre natural con 300.000 euros.
Si los saharauis no estuvieran refugiados estos casos flagrantes no ocurrirían ya que no tendrían necesidad de separarse de ellos o en todo caso se irían de intercambio, como hacen los nuestros y a nadie se le ocurre quedarse con ellos.
Gracias por comentar.
Un abrazo

Anónimo 6 de octubre de 2011 00:37  

si es una pena que les pongamos el caramelo en la boca y después se lo quitemos, pero más pena me da perder el contacto con una niña que entra en nuestras vidas y le ayudes, que forme parte de tu familia,vamos como si fuera una hija más, la educación a nosotros no nos cuesta nada por ello nos gustaría que estudiase aquí en España si la familia quiere, y por supuesto tiene que seguir cuidando su cultura, recordando a sus papás, familia, con la ayuda de la familia acogedora..y gritar al cielo por una independencia, por recuperar la libertad para siempre..........

Antònia Pons Valldosera 6 de octubre de 2011 11:03  

Anónimo, en primer lugar decirte que si no te es molestia escogieras un nick para poder dirigirme a ti.
En segundo, no es un caramelo y después se lo quitas. Concebir de este modo las vacaciones es no haber entendido el proyecto del que se habla en todas las reuniones de acogedores.
Se les trata como a hijos pero eso no les convierte en hijos nuestros porque los niños ya tienen padres. En los últimos tiempos viene funcionando el proyecto madrassa que consiste en un proyecto de estudios en España reglado y perfectamente formulado. Te sugiero que contactes con tu asociación y preguntes.
Un saludo.

esther 27 de octubre de 2011 23:01  

Tengo una niña me duele leer que son niños perdidos,solo decir que conozco el piso de Sant Cugat me quito el sombrero por los dos monitores,la gente que lo dirige y sobre todo por el proyecto pero decir que mi niña no estaba en un piso asin me he tenido que espabilar sola pidiendo ayuda a ciegas y decir que he gracias a la gente que he conocido y me han ayudado en este precioso y doloroso camino los niños no tienen bien los papeles por lo tanto no pueden viajar a los campamentos,las madres no pueden subir que se puede hacer?

Antònia Pons Valldosera 27 de octubre de 2011 23:13  

Esther, no tengo elementos de juicio para decirte qué puedes hacer. Ignoro de dónde eres y cúal es la asociación a la que peteneces y la que te confió a la niña.
Tampoco puedo decir que hagas lo que hizo una familia de nuestra zona: cogió al niño que había estado con ellos 2 años y decidió que fuera a vivir a San Cugat. El niño aún era pequeño. No sé si la tuya es mayor o no la gravedad de su enfermedad, en fin, los detalles. Tal vez te duela oír decir que son niños perdidos pero así es. Muchos se pierden para sus familias biológicas y después para las acogedoras.
Gracias por comentar y mucha suerte.

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