REVISTA SHUKRAN

martes, 28 de junio de 2011

OJOS VERDES 2.


La rima número 79 consta de 6 estrofas con diferente número de versos.
1ª- 6 versos octosílabos asonantados los pares. Encontramos figuras como el encabalgamiento y la anáfora: la palabra verde se repite al principio de los versos, 2,3, 4, y 5.
2ª- Consta de 8 versos octosílabos asonantados los pares. Una figura destacada es la de la polisíndeton y las ondas del océano y el laurel de los poetas
3ª, 4ª y 5ª estrofas conservan la misma estructura, cuatro versos octosílabos asonantados los pares seguidos de cuatro pentasílabos a modo de estribillo o vuelta que se repite exacta en las tres, seguida de cuatro versos octosílabos. En estas tres estrofas se describe con abundantes recursos: comparaciones, metáforas, epítetos, el rostro de la mujer de ojos verdes. En la tercera las mejillas, en la cuarta, la boca y en la quinta el pelo y la frente.
La sexta estrofa es la más corta y también la más sobria: cuatro versos también octosílabos. Los dos primeros son los mismos con los que ha empezado el poema: Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas
Para acabar concluyendo que quizás si fueran azules o negros no serían tan hermosos.
El poema me recuerda a una pieza musical que empieza contenida para ir in crescendo hasta la tercera estrofa en la que se mantiene el ritmo en la cuarta y en la quinta para volver al final con la misma melodía de la obertura pero más corta.
El poeta, aunque siga manteniendo el diálogo con el tu poético, en esta rima toma más distancia, el diálogo no es tan íntimo ni cercano como en otras precedentes. 


Aunque tiene también un poema dedicado a los ojos negros y a los azules, para mi gusto ésta es la rima más rica y elaborada quizás porque los ojos verdes sean mucho más raros y difíciles de encontrar.
¿Por qué he elegido esta rima? Por motivos puramente sentimentales: dos de las personas que más he querido tenían los ojos de este color: mi madre y mi hija Cecília que es, ya lo habréis adivinado, la chica de las fotos del post anterior.
No he oído quejarse jamás a mi hija de sus ojos aunque sí a mi madre que se lamentaba de no tenerlos melados como sus hermanos, negros como su padre o azules como su madre. “Ojos de gato”, decía ella, lo mismo que le dijeron a Ceci cuando en el Sahara intentó hacerse pasar por una nativa, cosa que consiguió mientras llevó puestas las gafas oscuras.
Los ojos verdes se han asociado a ninfas, brujas o heroínas con un elevado grado de malicia. Scarlett, la remilgada señorita sureña de “Lo que el viento se llevó” tiene los ojos verdes y aunque su compostura, al principio de la novela no sea diferente a la de otras señoritas bien educadas, sus ojos turbulentos la delatan.
En las canciones y en la literatura, los ojos verdes se han asociado también a amores fugaces de una noche pero que han dejado una huella imborrable y un poso de nostalgia que encontramos tanto en la copla como en los ojos de gata de Joaquín Sabina.
Sin embargo mi canción preferida es la de Nat King Cole, aquellos ojos verdes de mirada serena… quizás porque me encanta el tono de la voz y la dicción de este malogrado intérprete.
Mi madre era una belleza y su mirada sí era apacible capaz de serenar tanto a un niño inquieto como a un adulto enfadado. La de mi hija es más turbulenta y refleja el interés, el enfado o la risa. Puede permanecer tan impasible como quiera, sus ojos la delatan.
Decía que Bécquer tomaba distancia en el diálogo, quizás fuera por este temor impreciso que nos sugieren las aguas verdes y quietas de los lagos o estanques en los que te da miedo sumergirte porque no puedes ver qué hay en el fondo ni calibrar su profundidad.
¿Os acordáis de la foto de la niña de los ojos verdes que fue portada de la Nacional Geographic? ¿Qué fue lo que impulsó al fotógrafo a buscarla varios años después?
Osaría decir que fue porque quería desentrañar el misterio que encerraban sus ojos claros de un verde tierno como las hojas tempranas del almendro.




Propuesta de lectura de Pedro Ojeda en La Acequia

4 comentaris:

mariaje15 28 de junio de 2011 18:33  

Excelente entrada sobre los poemas de Becquer y sobre los ojos verdes; a mi en un principio de más chica si que me decían que tenia los ojos verdes...pero no sé si mas tarde me cambiaron de color porque luego ya decian que eran castaños ó de otro color más oscuro, ¡vete a saber! yo no he llegado a enterarme de que color los tengo realmente...!, a mi me suena la canción esa de "ojos verdes como el trigo verde ó el verde limón.." No sabia tampoco que Scarlatta Hojara los tuviera verdes, de que cosas se entera una...
Un Abrazo

Pedro Ojeda Escudero 29 de junio de 2011 11:15  

Los colores, en Bécquer, como sabes, guardan simbolismo. He de reconocer que a mí me atraen, como imanes, unos ojos de color verde.

Merche Pallarés 3 de julio de 2011 08:22  

¡Siempre quise tener ojos verdes! Mecachis... Esa foto de la niña del National Geographic es muy impactante, la recuerdo muy bien y tu Ceci tiene unos ojos ¡preciosos! Besotes, M.

amelche 3 de julio de 2011 10:20  

Pues a mí me encantan los ojos verdes. Mi madre tiene los ojos verdes, mi abuelo y mi tío también los tenían. Mi hermana los tiene de un color entre verde y marrón claro, mi hermano y yo, marrones aunque a veces parece que con un destello de verde.

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