REVISTA SHUKRAN

domingo, 9 de enero de 2011

CARTA A MI HIJA


Querida hija, a pesar de que me muero de ganas de hablar contigo, en estos últimos días no contesto a tus llamadas. No es porque no desee oír tu voz, sino porque sé lo que vas a preguntarme y no tengo respuestas.
Me gustaría encontrar palabras de consuelo que llegaran hasta ti y te tranquilizaran, ruego a Dios que me ayude a hallarlas porque no podré aplazar esta conversación pendiente por mucho más tiempo.
No puedo hablarte de lo que he visto, es demasiado duro, demasiado doloroso.
Aquel mar de haimas que se extendía hasta el infinito, nos hizo concebir esperanzas. La ciudad de los manantiales, se estaba agitando. Tus compatriotas habían desafiado al invasor para exigir sus derechos y yo no creí, que, ante los ojos del mundo, se atrevieran a arrasarlo.
El domingo nos llegaron noticias de que multitud policías y de ambulancias habían llegado desde el Norte. Nayem ya había muerto tiroteado por aquellas hienas sedientas de sangre.
Sentí un frío intenso en el alma y negros presagios me impidieron conciliar el sueño. Presentía que algo terrible estaba a punto de ocurrir.
Al despuntar el alba, cuando los niños dormían cerca de sus madres, entraron a sangre y fuego. El día se iluminó de pronto con las llamas y el aire se llenó del estruendo de los aviones que lanzaban gases sobre el campamento. ¿Qué hacer cuando la muerte viene del cielo? El sol se oscurece por el humo y la gente corre despavorida sin saber a dónde ir.
¡Arde El Aaiún!. Nadie sabía, a ciencia cierta, qué ocurría, porque los marroquíes echaron a todos los extranjeros. Sin embargo hubo quién se escondió para que todos pudiéramos saber.
No puedo hablar contigo, hija mía, porque siento vergüenza.
Los periódicos ya no dicen nada, parece que todo está tranquilo aunque no en paz porque sin justicia no puede haberla.
Todas las mujeres de Gdeim Izik tenían tu cara, todos los heridos el rostro de tu hermano, todos los niños perdidos tenían los ojos del bebé.
La impotencia, la rabia y el miedo me invaden.
Se que tu eres consciente de todo: estáis solos, con vuestra Dignidad como única arma, abandonados en el desierto por todos los que podrían hacer algo, con vuestra Verdad y con vuestra Razón, pero con eso no basta.
Recuerdo aquella noche oscura en la que las dos, muy juntas, mirábamos las estrellas:
-¿Cuándo vendrá la Libertad?- me preguntaste, y, como ahora, me quedé sin palabras. Nuestros suspiros se mezclaron con la brisa fresca de la noche que olía a mar y a lebjur.

Este relato fue mi contribución a la revista SHUKRAN que podéis leer en su totalidad pinchando en la parte superior de los posts. Va dirigida a mi querida hija Lab a la que espero ver, Dios mediante, dentro de pocos días.

9 comentaris:

Francisco O. Campillo 9 de enero de 2011 16:09  

Pronto viajarás a los campamentos de refugiados de Tinduf... una vez más. Estoy seguro de que serás bienvenida. Y sé que hablarás con Lab. E intuyo que vuestra conversación no será... cómoda.
Ambas sois mujeres fuertes, con carácter. Me gustaría veros por un agujerito, pero sé que es mucho mejor que mantengáis esa intimidad que tanto os enriquece a ambas.

P.S. Reserva un hueco en tu viaje para encontrar contenidos para el SHUKRAN 30. Ya sabes cual será la paga ;-)

Antònia Pons Valldosera 9 de enero de 2011 16:21  

Fran, la paga es lo que más me motiva, ya lo sabes ;)
Un abrazo.

mariaje15 9 de enero de 2011 18:55  

Antonia, una Enternecedora carta a tu Hija, que si ella la lee sabrá entender porque no tienes palabras para explicar lo que ocurre...¡Ojalá pronto podais abrazaros y entonces no necesitareis palabras para comunicaros!.
Un Abrazo para tu hija y otro para tí, Amiga

Merche Pallarés 9 de enero de 2011 19:05  

¡Qué ilusión te va a dar reencontrarte con tu querida Lab! Dale recuerdos y ánimo de mi parte, aunque no me conozca... Besotes, M.

Eastriver 9 de enero de 2011 21:05  

Ai, Antònia, que he tenido que mirar en la revista para saber seguro que tú eras tú, y no un mero ejercicio literario... Una abraçada.

Antònia Pons Valldosera 10 de enero de 2011 11:51  

Mariaje, sí pronto nos veremos y sé que va a preguntarme cosas para las que no tengo respuestas.
Un beso

Merche, voy a dárselos de tu parte. Aunque en esta ocasión no voy a su casa porque es un viaje de trabajo, de todas maneras sí que estaré con ellos algún día de fiesta.
Un beso

Eastriver, no acabo de entender. Hace ya mucho tiempo que tengo el placer de colaborar con la revista SHUKAN.
Se trata de una iniciativa solidaria promovida por Fran O. Campillo del blog Caminando en el desierto.
Un petó.

m.eugènia creus-piqué 12 de enero de 2011 08:26  

Antonia el teu post m'ha emocionat nineta, es tot el que está passant tan fort que no se que dir, reb una abraçada per tu i la teva familia saharaui.Petons

Antònia Pons Valldosera 13 de enero de 2011 09:32  

De la teva part Geni. ja tinc les maletes a punt.
I un punt d'ansietat a la boca de l'estómac. Sempre em passa igual.
Petons.

FAMILIA BARREDA-JAÉN-HAMADA 14 de enero de 2011 12:12  

Antònia, ojalá que pronto podamos escribir cartas a nuestros hijos llenas de alegría, cartas en las que la palabra libertad no tenga ya que pronunciarse porque la estén disfrutando. ¿Te imaginas las vacaciones en el Sáhara libre? Sueño cada vez más con ello. Nos veríamos muchísimos amigos allí, porque si ahora ya es nuestro pueblo, cuando estén en su país, es que no nos vamos a despegar de ellos.. jajaja.
Amiga escritora, un post preciosísimo. Oye...ejem...¿para cuándo me dijiste que salía tu libro?
Venga, que lo esperamos con impaciencia.
Un abrazo muy fuerte, buen viaje y lleva todo nuestro cariño a los campamentos. Safar said.

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