REVISTA SHUKRAN

miércoles 24 de noviembre de 2010

GDEIM IZIK. UNA REFLEXIÓN PERSONAL.

Corría el año 2004 cuando los activistas y simpatizantes con la causa saharaui, nos sorprendíamos de la aceptación del llamado Plan Baker II por parte del Frente POLISARIO.
La hoja de ruta era peligrosa y claramente favorable a las tesis marroquíes. Constaba de dos partes:
1- Unos años de amplia autonomía en la que los autóctonos podrían votar a sus representantes.
2- Un referéndum de autodeterminación en el que podrían votar todos los saharauis censados y los colonos que acreditaran haber vivido en el Sahara unos años.
Considerando que el número de marroquíes triplicaba el de saharauis parecía que, a priori, era imposible ganar esta consulta, que se caminaba hacia una integración encubierta que, guardaba las formas, respetaba la Legalidad Internacional y que pondría fin a un contencioso enquistado que llevaba coleando demasiado tiempo.
Marruecos no aceptó. El frente POLISARIO había recorrido un camino largo hacia un punto de encuentro mientras que el ocupante se enrocaba en su posición inicial. James Baker dimitió y posteriormente publicó un libro en el que aseguraba que el recuerdo de los saharauis exiliados en la Hamada no le dejaba dormir al mismo tiempo que culpaba a Marruecos de torpedear cualquier iniciativa que llevara hacia un entendimiento.
En el 2005 estalla la Intifada en los Territorios Ocupados. Los saharauis que habían permanecido en el territorio asumen un protagonismo que en estos años ha ido in crescendo. Nos conmovimos con las imágenes de Aminetu ensangrentada, con las explicaciones de H’mad, con el coraje de Galia, de Ali Salem Tamek o Mohamed Dadach.
El año pasado por estas fechas Aminetu, humilló a todo un régimen ayunando en un remoto aeropuerto de las Canarias.
Nuevos personajes cobraban protagonismo mientras que los refugiados, atados por un alto el fuego engañoso, languidecían más olvidados que nunca en su destierro de Tinduf.
Marruecos diseñó un Plan de Autonomía que fue avalado por el nuevo enviado especial y saludado y promocionado por saharauis colaboracionistas.
Desde la entronización de Mohamed VI se libraba otra batalla a nivel informativo: Marruecos estaba caminando hacia una apertura democrática: la Mudawana, la IER que finiquitaba los años de plomo, mientras que los activistas de DDHH insistían que eran maniobras de cara al exterior y que en Marruecos no se respetaban los DDHH.
Diferentes analistas políticos desde sus tribunas intentaron convencer al movimiento solidario de que nuestra ayuda bienintencionada era peligrosa porque prolongaba los sufrimientos de los exilados, al mismo tiempo que se intentaba, por todos los medios, deslegitimar al Frente POLISARIO acusándoles de terrorismo, de marxismo, de corrupción, de falta de democracia.
Ha sido un goteo y una presión constantes en una guerra sucia e incierta. Existen factores externos: la caída del muro de Berlín y sobre todo el atentado del 11S.
Un estado fallido en el territorio  podía ser permeable al terrorismo islámico que amenazaba a todo Occidente. Marruecos pasó a ser el principal aliado de la civilización Occidental, barrera infranqueable de la inmigración ilegal y de Al Qaeda.
Marruecos consciente de su papel se creyó intocable y continuó obrando con toda impunidad seguro del silencio de Occidente y del apoyo de su principal aliado y valedor: Francia.
Mientras, la fractura entre colonos y saharauis se iba agrandando. Marruecos no aceptó el Plan de James Baker porque no confiaba en sus propios ciudadanos pero si que puede manejarlos a su antojo cuando les hace conscientes de lo mucho que podrían perder si el nuevo estado saharaui se materializa y para esto niega y recorta derechos sociales y económicos a los saharauis para otorgarlos a los colonos. El Sahara Occidental se convierte en una olla a presión sin ninguna válvula de escape que culmina en los sucesos de Gdeim Izik. Echa el cerrojazo informativo y empieza a practicar una limpieza étnica ante el silencio de Occidente que carece de datos objetivos.
Sin embargo comete un error de bulto: se le olvida que para los saharauis, independentistas o partidarios de la integración, hay algo mucho más importante que la política: la familia. Y así organizaciones y personas leales en apariencia dejan oír sus voces reclamando Justicia: Gajmula Ebbi, Ramdam Messaoud, los notables chiujs, los indiferentes, los exiliados.
La madrugada del 8 de Noviembre, Marruecos echa por la borda 35 años de esfuerzos. Todos los exiliados tienen familiares al otro lado de los cuales no saben nada. A los primeros instantes de estupor y de dolor llega la presión hacia sus dirigentes: no podemos esperar más, debemos tomar las armas y reanudar una guerra que nunca debimos parar. Los jóvenes vienen pisando fuerte y no se resignan a esperar los resultados inciertos de una diplomacia lenta y poco efectiva.
El ejército saharaui está preparado. En los Campamentos no hay hombres, están en Al Badia, lejos de Argelia, en la Tierra Libre, esperando una orden.
Ya nada volverá a ser lo mismo para bien o para mal.
Gdeim Izik marca un punto de no retorno, ha estallado el polvorín y se ha llevado por los aires años de resignación y esfuerzos.
“Cuando las palabras no sirven de nada, las armas hablarán por nosotros”.

4 comentaris:

Poemario por un Sahara Libre 24 de noviembre de 2010 20:40  

BRAVA ANTÒNIA, excelente análisis; creo que eres una de las personas que mejor entiende a los saharauis, siempre lo he pensado de corazón y creo que te lo he dicho en alguna ocasión. Es algo en que los poemarios estamos totalmente de acuerdo. Seguiremos con los saharauis en las circunstancias que sean, porque la justicia y la razón están de su lado. Te queremos mucho. Conx

RGAlmazán 25 de noviembre de 2010 06:21  

Antònia, tus crónicas del Sahara tienen un peso específico enorme. Unas son emotivas, otras son, como ésta, informativas, pero siempre certeras. En este caso, desgraciadamente, también son certeras. Parece que en el horizonte no muy lejano la guerra es la única salida. Una guerra forzada donde los saharauis no hacen sino defender su dignidad, su patria, su familia, su vida.

Salud y República

Antònia Pons Valldosera 25 de noviembre de 2010 11:06  

Queridos, he estado unos días, bastantes sin ni siquiera cumplir con las más elementales normas de cortesía en la blogosfera quiero decir sin contestar a vuestros comentarios.
Conxi, yo también os quiero mucho y os admiro por el trabajo incansable, inasequibles al desánimo y eso que tenéis muchos más motivos que yo.
No sé si les conozco o no pero es cierto que empatizo con ellos y que siempre percibo sus estado de ánimo aunque no los expliquen. Esto no es mérito mío. Ha sido así desde que puedo recordar y con todas las personas que me importan. Sé si están tristes, contentas o preocupadas.
Te leí en FB cuando nos decías que Bahia tenía prohibido llorar y que debemos conservar la calma y la cabeza fría.
Un beso grande.
Rafa, otros entendidos lo analizarán de otro modo pero yo no puedo verlo de otra manera.
La Paz, para ser verdadera debe ser justa de lo contrario no es paz.
Tengo un recuerdo que muy vivo en nuestra propia historia.
En el año 1964 se celebraron a bombo y platillo los 25 años de paz.
Mi padre me dijo lo que después se convertiría en un slógan: no son de paz sino de victoria.
Un abrazo.

Eastriver 25 de noviembre de 2010 12:49  

Querida Antonia, qué buena síntesis y que útil para clarificar conceptos y fechas, para quienes no nos movemos desde la cotidianidad por el lacerante problema saharaui. Al final es cierto: si no dejan ningún resquicio abierto, ¿qué nos queda?

En mi blog te pregunto lo de la Sibil.la que me ha dejado muy intrigado... no sé, ja em diràs,

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