REVISTA SHUKRAN

lunes 2 de agosto de 2010

SU NOMBRE ES LALLA


Su nombre es Lalla. Las vacaciones en Paz salvaron su vida. Y como ella, cientos de niños y niñas participantes en el programa, han recuperado la salud.
Hace unos días en algunos medios digitales, se viene reproduciendo un artículo del periodista Ignacio Marín, conocido por sus simpatías promarroquíes. Lejos de mi ánimo negarle este derecho como tampoco coartarle su libertad de expresión.
Si las Vacaciones en Paz tienen grandes defensores y grandes detractores entre el tejido solidario con el Sahara ¿cómo no va a suceder lo mismo con los que desean que la comunidad internacional legitime la ocupación ilegal del Sahara?
Es comprensible y previsible.
El lobby promarroquí se apresura a poner en circulación su propaganda en contra.
No se meten con la parte humanitaria del proyecto: sería una torpeza. De manera que, en principio, no se oponen a que los niños vengan, que disfruten o se curen de sus dolencias. Lo que les molesta es que la gente lo sepa, que los niños aparezcan en manifestaciones, recepciones u otros eventos, que los políticos les reciban como lo que son: embajadores de su país en el exilio y que los medios se hagan eco de su llegada.
Su argumentación es demagógica y se basa en falsas premisas: la privacidad y el derecho al honor de los menores que según ellos “son utilizados para hacer propaganda política en favor del POLISARIO y de los mismos políticos que les reciben”. Invocan la Ley del Menor que vela por la privacidad y el derecho al honor de los niños.
Sin embargo cuando se considera que una imagen o una información es atentatoria para los derechos de cualquier menor, la fiscalía actúa de oficio y nunca ha sucedido con las vacaciones en paz.

Se les olvida decir que si estuvieran en su país, no necesitarían de esta ayuda humanitaria ni del apoyo de cientos de miles de personas que en alguna ocasión han sido o son padres y hermanos de acogida. Se les olvida mencionar que es a causa de una ocupación contraria a todo derecho, por lo que sufren carencias alimenticias y desnutrición severa en algunos casos.
Y les molesta más que nada la labor sensibilizadora del proyecto: no quieren ver estos ojos inocentes que van directos a nuestra conciencia, que nos recuerdan a todos los españoles la responsabilidad histórica de nuestro país en un proceso de descolonización inconcluso que ha ocasionado y sigue ocasionando graves perjuicios a una población autóctona que la metrópoli debía proteger. Es por eso por lo que no quieren que sus fotos salgan en ninguna parte. Sin embargo estos niños son refugiados y de ahí derivan todas sus carencias: sin país y sin recursos porque los patrocinadores de estas campañas se los están robando ante la pasividad internacional, además de otros desmanes como las torturas inflingidas, diariamente, a sus abuelos, tíos o primos que se quedaron en el Territorio.
No os engañéis pensando que la parte humanitaria les resulta indiferente o que pueden estar de acuerdo con la asistencia sanitaria que se les brinda en el marco del proyecto.
Marruecos ha utilizado y utiliza el hambre y el derecho a la salud de los refugiados como elemento en las mesas negociadoras y también como arma disuasoria. 
Las Vacaciones en Paz no terminan cuando los niños regresan. Es entonces cuando cobran su mayor sentido porque, con ellos y después con los vuelos charteres, baja una riada de solidaridad en forma de ayuda directa de familia a familia, unidas para siempre por un hijo en común. Los viajeros hablan, cuentan y escriben en los periódicos, en las redes sociales, en blogs y webs: la red se llena de haimas, casas de adobe, niños y adultos que sonríen y nos saludan con la V de victoria. Participan en caravanas de ayuda y se suman a los diferentes proyectos solidarios : sanitarios, de infraestructura, educativos, lúdicos…etc.
Y sobre todo prestan esperanza. Los padres de nuestros niños de la arena saben muy bien que, quien ha tenido en su hogar a un niño refugiado ya nunca más va a permanecer indiferente ante la suerte del Pueblo saharaui porque uno o varios de sus hijos de acogida forman parte de este Pueblo, que van a sentir como suya, su Causa, que van a hacer oír su voz cerca de los políticos para que se muevan y reparen, no sólo a nivel humanitario sino político, esta injusticia histórica.
Lalla, Fatimetu, Hadi, Bachir, Mohamed, Mahfud… las vacaciones en paz salvaron sus vidas, y sobre todo les salvaron del OLVIDO.

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