REVISTA SHUKRAN

sábado 3 de julio de 2010

TU ÚLTIMO VIAJE

Es para mi un placer y un orgullo reproducir este relato escrito para la revista Shukran. La autora es nuestra hija Cecília.
Desde que les conoció ha llevado al Sahara y a los saharauis en el corazón.


A través de las nubes de polvo que deja el camión aún puedo entrever el movimiento de las melfas, las manos levantadas diciendo adiós y haciendo el símbolo de la victoria, las casitas, los corrales e incluso algunas de las pocas haimas que quedan en el Aaiún. Hoy regresamos, después de una semana en los campamentos llega el momento de volver a casa con las manos llenas de henna y una piedra en el corazón, por ellos y sobretodo, por ti, mi querido esposo.
Hoy la despedida ha sido más dura que otras veces. Mis familias saharauis se quedan en la Hammada y una parte de ti, también. Es la segunda vez que te digo adiós, hasta pronto, sé que nos encontraremos en alguna parte.
Parte de ti se mezcla con la tierra yerma y la arena de la Hammada argelina. Mientras mis ojos se llenaban de lágrimas y de imágenes felices que ya no volverán, tus cenizas volaban muy alto y hacían piruetas en el aire, para terminar reposando en el suelo. Serás testimonio mudo del transcurrir de los años y quien sabe, quizás de la llegada de la libertad y de la vuelta a casa. Querido esposo, formarás parte para siempre de la tierra del exilio, tal y como deseabas.
Estos días tus ojos también han estado en el Sáhara, aquellos mismos ojos que se iluminaban cuando hablabas de las niñas o cuando preparábamos los viajes, llenábamos maletas con lo inimaginable y pedías a nuestros hijos que no sufrieran, que aunque ya teníamos una edad, no nos pasaría nada. A pesar de tu cuerpo frágil, el Sáhara te insuflaba vida, porque creías en ellos y te pasabas el año contando los días que quedaban para regresar. Ahora estarás aquí, con los hijos de las nubes, para siempre.
Ya no se ven los campamentos, tan solo un grupo de talhas solitarias y optimistas que nos enseñan que la vida en este infierno es posible. Adiós, esposo. Te quiero, porque has sido un compañero ejemplar y un padre excelente. Te quiero porque amas a los saharauis y ni la muerte ha conseguido que les abandones. Descansa en paz.

Dedicado a Paco y a Josefina

8 comentaris:

Merche Pallarés 3 de julio de 2010 17:32  

Muy bello el relato de tu hija, se ve que ha heredado tu talento, querida Antònia. Besotes, M.

Francisco O. Campillo 3 de julio de 2010 18:51  

El relato es realmente excelente.
Una de las dobles páginas más logradas de este SHUKRAN es la que formáis Ceci y tú, con una foto de los campamentos bañados por el océano, de fondo ;-)

Un abrazo para ti... y para Ceci

Selma 3 de julio de 2010 18:55  

Me ha emocionado el relato, mucho, Antònia..
Mil petonets per a tu i per la Ceci, desde el meu silenci..
Us estimo.

RGAlmazán 4 de julio de 2010 08:34  

Querida Antonia, además de bien escrito es, sobre todo, un relato emotivo. Que habla del amor al Sahara, de un amor que lleva pegado a la piel, al igual que tú.
Besos para ambas.

Salud y República Saharaui

carlos 5 de julio de 2010 11:36  

Felicidades Antonia, a tu hija por el relato y a ti por ser su madre, me ha removido por dentro!!

Antònia Pons Valldosera 5 de julio de 2010 20:33  

Queridos, es una historia conmovedora y cierta. Conocimos a los protagonistas allá por el 2000 ó 2001.
Acogieron a una niña llamada Sheija, hoy ya una mujer.
Viajaron a los Campamentos y se quedaron enganchados al Sahara y a los saharauis. Después vino otra: Fatma y también una cruel enfermedad que se llevó a Paco.
Todavía me parece ver como le brillaban los ojos en cada viaje y lo mucho que le cuidaba su esposa Josefina.
Este año volvió ella sola con parte de los restos de Paco acompañada de una jovencita.
Nos encontramos en el avión y después el almarsa de Guelta.
Ceci envió este artículo a uno de sus hijos para que diera su aprobación.
En nombre de Ceci que debe estar muy atareada os doy las gracias por vuestros comentarios.
Yo creo, debe ser pasión de madre, que Cecília es una gran escritora y una periodista excelente.
Un abrazo a todos.

PS/ Gracias a Francisco por ponernos a ella y a mi en una doble página. No te imaginas la ilusión que me ha hecho.

Anónimo 9 de agosto de 2010 02:15  

Impresionante relato, muy emotivo. No puedo encontrar las palabras perfectas para describir todo lo que sentido leyendo se resume en lágrimas y en un sentimiento de rareza envuelto en paz.

Enhorabuena a las dos, madre e hija. Gracias por explotar el don de escritura que ambas poseeis.

Un saludo.

Antònia Pons Valldosera 9 de agosto de 2010 09:55  

Impresionante y cierto. Gracias en nombre de Ceci.

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