REVISTA SHUKRAN

lunes, 27 de julio de 2009

VERANO


Estoy escuchando a Vivaldi e intentando escribir un post. Hoy va a ser un día muy caluroso aunque nada comparable al verano del desierto.
Hace un par de días hablé con Lab. Están pasando el verano en Tinduf. Su madre, Nuenna, no puede soportar el calor de la Hamada. La ciudad está a pocos Km. de Bucraa pero aún así la temperatura es 4 ó 5 grados más baja.
Lab me explicó que la abuela quiere volver a los Campamentos y cada mañana lloriquea porque añora a sus cabras. La madre de Nuenna no sale para nada de la casa de adobe pero sus animales van a verla en cuanto las niñas las sueltan, por la mañana y cuando el sol empieza a caer. Conocen muy bien a su dueña que les habla con palabras que no entiendo. Ahmed nunca le reprocha nada, es sólo una vieja, me dice pero le disgusta que las cabras entren en las haimas y las ahuyenta a voces, por higiene.

Ayer estuve con Fatma, la niña mayor que quería la piscina para sus hermanos pequeños. Cuando le comenté que en alguno de mis viajes había comido sardinas abrió unos ojos como platos.
- Nosotros nunca comemos pescado, me dijo, no podemos ir a Tinduf.
- Pues entonces aprovecha ahora que estás aquí, le comenté.
- Pero yo no lo quiero para mi, me respondió, lo quiero para mi madre.
Así que su madre acogedora le ha prometido que, cuando se vaya, va a ponerle en la maleta una fiambrera llena de filetes de merluza fritos para que su madre pueda tener en la haima un trocito de las vacaciones en paz que esta niña vive con sentimientos ambivalentes.

2 comentaris:

Merche Pallarés 27 de julio de 2009 19:33  

Seguro que esos bocatas de merluza le van a saber ¡a gloria! Besotes, M.

Antònia P. 29 de julio de 2009 10:55  

No sé, Merche, yo creo que van a llegar estropeados por el calor. Ojalá que no. Esta niña ya ha vivido demasiadas tragedias no comparables al hecho de que los filetes lleguen bien o mal. Es por lo que representan.
Un beso.

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