LOS NIÑOS DE LA ARENA
Ayer por la mañana, serían las nueve y media más o menos sonó mi móvil. Como siempre no llegué a tiempo. Me llamaba Bilbo. Inmediatamente le devolví la llamada.
- Hola Antonia ¿sabes quién soy?
- Pues claro, eres Bilbo.
- Aquí tengo a una personita que quiere hablar contigo.
Era Lidhia. Su vocecita sonaba cansada a través del auricular.
- ¿Skifak? ¿Cómo estás?
- Le bess, bien.
De fondo se oía mucho ruido.
- Antonia, me encantaría hablar un ratito contigo pero tengo aquí 230 niños corriendo y alborotando. Han llegado a las cinco de la madrugada. Ahora ya vamos a mandarlos hacia sus familias.
230 niños saharauis pueden ser como un tsunami. Lo sé porque lo hemos vivido hace una semana escasa. A veces me pregunto de dónde sacan esta energía y esta vitalidad. Será porque son supervivientes.
Nada más colgar, después de darle las gracias, llamé a Ahmed. Me dijo que había salido sola de Bucraa a las 4 de la tarde. Menos mal que ahora hay carretera y seguro que fue en autobús. No puedo imaginar el calor que debía hacer.
Por la noche, antes de acostarme di un vistazo al blog del amigo Bilbo, me dijo que si tenía tiempo colgaría unas fotos, y allí estaba ella con una camiseta azul y un peinado lleno de trencitas que me miraba desde la pantalla.

Imagino la actividad en la haima. Ahmed, su padre, preparando su mochila, seguro que repleta de regalos para Fran y Alba y también para nosotros. Nuenna llorando un poquito porque es una madraza y le duele estar 2 meses sin alguno de sus hijos y a Lab o a Luara, primero duchando a su hermana y después peinándola, poniéndola guapa para el viaje.
También puedo oírles a todos aconsejándola: pórtate bien, sé respetuosa, ten cuidado con el mar y con la piscina, come mucho…
A estas horas debe estar descansando o tal vez de compras ¿quién sabe?
Sé que va a estar muy bien, con su familia acogedora. En abril no hacía más que hablar de ellos. Fran por aquí, Alba por allá, el abuelo, la abuelita…
No importa la distancia cuando las personas se quieren.
Amigo Bilbo, te doy las gracias porque, a pesar del cansancio, encontraste unos minutos para este post que me emocionó hasta las lágrimas.
Ayer hablé también con Fran, le dije que la niña estaba ya en tierras manchegas. Medio en broma me dijo qué vaya contactos tenía.
Pero este hombre, Bilbo, grande como una torre no es un contacto. Es una gran persona y un amigo.
Dedicado a todos los voluntarios y coordinadores que reciben a los niños de la arena.
Esta noche a las nueve y media en Informe Semanal emiten un reportaje sobre las vacaciones en paz. Se titula precisamente así: Los niños de la arena.
Las fotos de Lidhia son de Bilbo
- Hola Antonia ¿sabes quién soy?
- Pues claro, eres Bilbo.
- Aquí tengo a una personita que quiere hablar contigo.
Era Lidhia. Su vocecita sonaba cansada a través del auricular.
- ¿Skifak? ¿Cómo estás?
- Le bess, bien.
De fondo se oía mucho ruido.
- Antonia, me encantaría hablar un ratito contigo pero tengo aquí 230 niños corriendo y alborotando. Han llegado a las cinco de la madrugada. Ahora ya vamos a mandarlos hacia sus familias.
230 niños saharauis pueden ser como un tsunami. Lo sé porque lo hemos vivido hace una semana escasa. A veces me pregunto de dónde sacan esta energía y esta vitalidad. Será porque son supervivientes.
Nada más colgar, después de darle las gracias, llamé a Ahmed. Me dijo que había salido sola de Bucraa a las 4 de la tarde. Menos mal que ahora hay carretera y seguro que fue en autobús. No puedo imaginar el calor que debía hacer.
Por la noche, antes de acostarme di un vistazo al blog del amigo Bilbo, me dijo que si tenía tiempo colgaría unas fotos, y allí estaba ella con una camiseta azul y un peinado lleno de trencitas que me miraba desde la pantalla.

Imagino la actividad en la haima. Ahmed, su padre, preparando su mochila, seguro que repleta de regalos para Fran y Alba y también para nosotros. Nuenna llorando un poquito porque es una madraza y le duele estar 2 meses sin alguno de sus hijos y a Lab o a Luara, primero duchando a su hermana y después peinándola, poniéndola guapa para el viaje.
También puedo oírles a todos aconsejándola: pórtate bien, sé respetuosa, ten cuidado con el mar y con la piscina, come mucho…
A estas horas debe estar descansando o tal vez de compras ¿quién sabe?
Sé que va a estar muy bien, con su familia acogedora. En abril no hacía más que hablar de ellos. Fran por aquí, Alba por allá, el abuelo, la abuelita…
No importa la distancia cuando las personas se quieren.
Amigo Bilbo, te doy las gracias porque, a pesar del cansancio, encontraste unos minutos para este post que me emocionó hasta las lágrimas.
Ayer hablé también con Fran, le dije que la niña estaba ya en tierras manchegas. Medio en broma me dijo qué vaya contactos tenía.
Pero este hombre, Bilbo, grande como una torre no es un contacto. Es una gran persona y un amigo.
Dedicado a todos los voluntarios y coordinadores que reciben a los niños de la arena.
Esta noche a las nueve y media en Informe Semanal emiten un reportaje sobre las vacaciones en paz. Se titula precisamente así: Los niños de la arena.
Las fotos de Lidhia son de Bilbo









8 comentaris:
¡Lo veré sin falta! ¡Qué bien escribes, ANTONIA P.! Besotes, M.
preciosa mirada la de Lidhia, y precioso post, Antònia, como siempre. El peinado de Lidhia es muy parecido al que traia Emma, nos contó que su madre estuvo varias horas haciéndole las trencitas. Qué mezcla de sentimientos las que deben tener las madres saharauis .
Un abrazo caluroso, nunca mejor dicho, pues rondamos los 40º.
"No importa la distancia cuando las personas se quieren."
Esta frase, es para enmarcarla Antònia, cuanta verdad encierra!
Y esta cadena de Amor que formáis entre todos arropando a estos "Niños de la arena"...
Enhorabuena a tí a Bilbo y tantos que como vosotros tienen este corazón inmenso..
Besos, cariñosos ya sabes.. para tí , para todos..
Hola a totos:
A Euskadi llegan los niños y niñas Saharauis el sábado 11.
Los esperamos con los brazos y el corazón abierto.
Saludos
Yolanda
PD-Gracias por todo Antonia
Merche, gracias. ¿Viste el reportajeP
Un beso
Familia, no desearía por nada del mundo estar en el lugar de estas madres.
Un beso.
PT/ las trencitas se las hizo Lab,ella es como una madre pequeña para sus hermanos.
Selma, cuando ves a Bilbo ya percibes su bondad y su humanidad, Se refleja en su cara.
Un abrazo.
Yolanda, bienvenida al bloc y gracias por tu comentario.
Seguro que les estáis esperando con los brazos abiertos. Euskadi es, con diferencia, la comunidad más solidaria con el Sahara.
En mi último viaje recorrí el camino del Aaiún del exilio a bordo de un magnífico autobús donado por tu Comunidad. Se me antojó uma limusina.
Un abrazo.
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