LA PISCINA
La chica estaba de pie, embobada ante las estanterías de la gran superficie. Alimentos, ropa, perfumes, complementos del hogar se alineaban el las estanterías. Alguna mesa de jardín con su parasol y sus sillas estaban montadas sobre una alfombra que simulaba el césped.
Había llegado del desierto hacía un par de semanas. Ya no recordaba que en un establecimiento como aquel se podía encontrar casi de todo. El verano pasado no pudo salir, la castigaron porque se portó mal y los responsables decidieron que ella serviría de ejemplo.
A principios de año el padre murió en un accidente. Al ser huérfana le dieron otra oportunidad.
Durante las largas horas de espera en el aeropuerto se preguntaba si iba a tener una familia, sabía que la gente suele rechazar a los niños mayores porque traen problemas. Estuvo a punto de regresar al Campamento pero al final embarcó rumbo a Cataluña. “Soy demasiado mayor y no tengo a nadie, pensaba, si no encuentro familia tendré que regresar”.
Alguien la estaba esperando, la reconocieron a pesar de que en dos años había crecido mucho. Alguien que piensa que todo el mundo, incluso una niña de carácter fuerte como ella, merece unas vacaciones en paz.
Y ahora está mirando fascinada una pequeña piscina de plástico montada cerca del jardín de mentira. Se repite una y mil veces que está feo pedir, que su madre le ha dicho que no lo haga por nada del mundo. Sin embargo ella imagina a los pequeños en la haima pasando calor. Después los visualiza dentro del agua. No puede evitarlo. "Me gustaría esto para los niños", comenta en voz baja.
La madre acogedora la mira a los ojos llenos de nostalgia con un punto de tristeza y de rebeldía que, a veces, afloran inesperadamente. Todas las razones se estrellan ante el rostro serio de la jovencita.
La mujer recuerda su propia niñez. “Los Reyes dejan regalos a los niños que son buenos”, le decía su madre. Entonces ¿por qué a mi me dejan sólo una muñeca de cartón y a otras que se portan mal les dejan montones de juguetes caros?, se preguntaba, sin obtener nunca respuestas.
Coge el paquete envuelto en una bolsa y lo mete en el carro. La jovencita se acerca a la mujer y le aprieta muy fuerte el brazo.
Había llegado del desierto hacía un par de semanas. Ya no recordaba que en un establecimiento como aquel se podía encontrar casi de todo. El verano pasado no pudo salir, la castigaron porque se portó mal y los responsables decidieron que ella serviría de ejemplo.
A principios de año el padre murió en un accidente. Al ser huérfana le dieron otra oportunidad.
Durante las largas horas de espera en el aeropuerto se preguntaba si iba a tener una familia, sabía que la gente suele rechazar a los niños mayores porque traen problemas. Estuvo a punto de regresar al Campamento pero al final embarcó rumbo a Cataluña. “Soy demasiado mayor y no tengo a nadie, pensaba, si no encuentro familia tendré que regresar”.
Alguien la estaba esperando, la reconocieron a pesar de que en dos años había crecido mucho. Alguien que piensa que todo el mundo, incluso una niña de carácter fuerte como ella, merece unas vacaciones en paz.
Y ahora está mirando fascinada una pequeña piscina de plástico montada cerca del jardín de mentira. Se repite una y mil veces que está feo pedir, que su madre le ha dicho que no lo haga por nada del mundo. Sin embargo ella imagina a los pequeños en la haima pasando calor. Después los visualiza dentro del agua. No puede evitarlo. "Me gustaría esto para los niños", comenta en voz baja.
La madre acogedora la mira a los ojos llenos de nostalgia con un punto de tristeza y de rebeldía que, a veces, afloran inesperadamente. Todas las razones se estrellan ante el rostro serio de la jovencita.
La mujer recuerda su propia niñez. “Los Reyes dejan regalos a los niños que son buenos”, le decía su madre. Entonces ¿por qué a mi me dejan sólo una muñeca de cartón y a otras que se portan mal les dejan montones de juguetes caros?, se preguntaba, sin obtener nunca respuestas.
Coge el paquete envuelto en una bolsa y lo mete en el carro. La jovencita se acerca a la mujer y le aprieta muy fuerte el brazo.







10 comentaris:
Este es mi primer verano que convivo con un niño saharaui y prácticamente he vivido la misma sensación que describes en tu entrada. Me fui con él (Yusef, 8 años) a comprar "cuatro cosas" al super y alucinó, con la cinta transportadora, con la variedad de productos ... y cuando fui a pagar a la caja, al verme poder en la cola, me sugirió, con gestos, que entraramos por la linea de caja desatendida que estaba vacía! porque así no tendríamos que esperar je je.
pequeños detalles curiosos/graciosos para nosotros, que son todo un mundo para ellos.
Un abrazo!
Lo que intuyo de este relato es que la madre le compró la piscina de plástico para que sa le llevase a la Hamada ¿no? Espero que así fue. Besotes, M.
martes 21 de julio de 2009
PREMIO “COMPROMETIDOS Y MÁS, 2009
La excelente periodista, defensora de la libertad y la democracia en Venezuela, creadora y administradora del sitio: Martha Colmenares nos ha distinguido con el PREMIO “COMPROMETIDOS Y MÁS, 2009″ que tengo el gusto y el gran honor de entregarlo a 15 blogs que he seleccionado. [Entre ellos, CallejaDeLaHoguera] –el añadido es mío- , que por su parte, entregarán a otros 15 que se hagan merecedores por la lucha democrática de los pueblos del mundo.
Agradezco a los premiados recoger su galardón en http://callejadelahoguera.blogspot.com y mostrarlo en su respectivo blog, como indican las normas.
Un gran abrazo de felicitación a cada uno.
Nota: Podrán retirarlo en http://callejadelahoguera.blogspot.com, en la barra de la derecha, bajo una nota que remito a la persona que me lo ha entregado. Este mensaje es copia “arreglada” del que he recibido.
Hay preguntas tan certeras que llevan un mundo dentro
Me he estremecido.. esta piscina que nuestros hijos ni mirarían, ella se la imagina incluso con los niños de la Hamada dentro.. felices.. Mala.. no!!!
Esta niña tiene un corazón enorme!
Besos, como los de siempre, verdad, Antònia?
José, bienvenido a este espacio. He estado visitando tu blog que voy a poner entre mis enlaces y he visto al niño. ¡Es guapísimo!
Espero que en diciembre o en marzo podáis ir a visitarle a su casa en los Campamentos. Tanto la acogida como el viaje son unas experiencias que en el caso de nuestra familia nos cambió todos los esquemas.
Un abrazo y un besito para Yusef.
Merche, sí se la compró aunque me temo que va a durar muy poco allí. El caso es que esta chica, es casi una mujer, deseaba compartir algo de aquí con los suyos.
Besos.
José Alfonso, entiendo que debeo pasar por tu blog para recoger el premio ¿es así?
Gracias por tu visita. Espero que vuelvas.
Un cordial saludo.
Pedro, hay preguntas que cuestan mucho de responder sobre todo si quien las formula es un niño.
Un abrazo.
Selma, la niña no es mala. Tiene carácter y cuando era más pequeña era traviesa.
Nunca estuvimos de acuerdo con el castigo pero como estaba en otra zona no pudimos intervenir. En fin, una movida de las que a veces se producen en este mundo de la solidaridad.
Ahora es una adolescente que a veces está bien y otras no tanto, como tantos otros de su misma edad.
Un beso muy fuerte.
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