LA OTRA HISTORIA
Francisco Orcajo de Caminando nos decía en un comentario a su propio post sobre el libro de Conxi, el día 15:
Al leer ese pasaje, recordé a otro escritor -famosísimo- que estuvo en el Sáhara y que también tiene una cajita con tesoros. En ella guarda, entre otras muchas cosas, un anillo que le regaló el cabo Belali, un saharaui que en el 75 le salvó la vida cuando servía en el ejercito español. Pero esa, esa es otra historia.
Es cierto, es otra historia de hombres broncos, desiertos, tiempos de cólera y amistades entrañables, de esas que sólo se forjan en situaciones extremas.
… Había una vez un Sahara que se llamaba Sahara español, y había una crisis con Marruecos, y en mitad del desierto había un puesto fronterizo llamado Tah: un pequeño fortín como los de las películas, que en las noches sin luna era atacado por los marroquíes. También había, para defender ese fortín, un pequeño destacamento de tropas nativas: doce saharauis mandados por el alférez Brahim uld Hammuadi y el cabo Belali uld Marahbi.
Arturo Pérez-Reverte
Esto es sólo el principio, si queréis saber el resto, está todo aquí.
Me hubiera gustado conocer al cabo Belali aunque he visto anillos parecidos en los dedos de guerrilleros que ahora viven en los Campamentos. Son hombres duros, de pelo cano y mirada penetrante. Saben leer las estrellas, te abren las puertas de sus haimas, te ofrecen el té en señal de hospitalidad y te esperan en la wilaya, cubiertos con el elzam, en las noches sin luna.
Al leer ese pasaje, recordé a otro escritor -famosísimo- que estuvo en el Sáhara y que también tiene una cajita con tesoros. En ella guarda, entre otras muchas cosas, un anillo que le regaló el cabo Belali, un saharaui que en el 75 le salvó la vida cuando servía en el ejercito español. Pero esa, esa es otra historia.
Es cierto, es otra historia de hombres broncos, desiertos, tiempos de cólera y amistades entrañables, de esas que sólo se forjan en situaciones extremas.
… Había una vez un Sahara que se llamaba Sahara español, y había una crisis con Marruecos, y en mitad del desierto había un puesto fronterizo llamado Tah: un pequeño fortín como los de las películas, que en las noches sin luna era atacado por los marroquíes. También había, para defender ese fortín, un pequeño destacamento de tropas nativas: doce saharauis mandados por el alférez Brahim uld Hammuadi y el cabo Belali uld Marahbi.
Arturo Pérez-Reverte
Esto es sólo el principio, si queréis saber el resto, está todo aquí.
Me hubiera gustado conocer al cabo Belali aunque he visto anillos parecidos en los dedos de guerrilleros que ahora viven en los Campamentos. Son hombres duros, de pelo cano y mirada penetrante. Saben leer las estrellas, te abren las puertas de sus haimas, te ofrecen el té en señal de hospitalidad y te esperan en la wilaya, cubiertos con el elzam, en las noches sin luna.







6 comentaris:
Aquellos años fueron convulsos y España hizo un papelón en el Sáhara que a muchos nos avergüenza.
Arturo Pérez Reverte era un muchacho (fue su primer trabajo como corresponsal) y escribió algunas crónicas excelentes, y luego -muchos años después- algún artículo magistral. La historia de su relación con el cabo Belali es un ejemplo.
Sólo unos pocos españoles con responsabilidades importantes mantuvieron la dignidad: el coronel Rodríguez de Viguri (gobernador general del Sáhara), el general Gómez de Salazar, el -por entonces- comandante Diego Aguirre, Jaime de Piniés, extraordinario diplomático que facilitó que el pueblo saharaui pueda esgrimir argumentos jurídicos que sustentan sus legítimas reclamaciones... y poquitos más.
Tristeza de país.
Leeré a Pérez-Reverte con calma, ahora sólo he venido a darte un abrazote con mis besotes solidarios. Besotes, M.
Como Merche, me lo apunto.. Es un referente viniendo de este escritor..
Besos Antònia.
Fran,
Arturo Pérez-Reverte es de mi quinta.
Lo he visto en esta página web.
Voy a comprar un par de libros suyos en el círculo de lectores.
Estoy repasando la hemeroteca del año 75.
Desde luego que España hizo "un papelón".
Un abrazo.
Merche, un beso para ti también.
Selma, un beso fuerte y gracias a todos por vuestros comentarios
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