REVISTA SHUKRAN

miércoles 1 de febrero de 2012

BUBISHER SIGNIFICA LIBERTAD

Érase una vez una niña a la que le gustaba mucho leer.
Durante el curso estudiaba en un instituto de la capital. Para llenar las horas de espera hasta que se hacía la hora del autobús solía acudir a la Biblioteca pública. Estaba ubicada en un hermoso edificio gótico. La sala era enorme, llena de mesas de madera pulida, con grandes ventanales con vidrios de colores. El olor de siglos de aquella inmensa sala la intimidó un poco la primera vez.
Allí descubrió que los libros, alineados en los inmensos estantes, podían transportarla hasta un mundo distinto al suyo: gris, nebuloso y duro.
Era una niña rara porque temía la llegada de las vacaciones. En su pueblo no había bibliotecas ni librerías ni siquiera un quiosco de periódicos.
Una tarde de verano supo que había llegado un autobús sin asientos que estaba lleno de libros. Corrió hasta la otra punta del pueblo y sí, allí estaba, una biblioteca ambulante que se llamaba bibliobús.
¡Por fin! pensó la niña. No había nadie. Emocionada se montó en el coche y empezó a leer los títulos hasta que se decidió por uno que se llevó a casa. Al cabo de unas semanas el bibliobús regresó.
Pasaron muchos años y aunque la niña se hizo mayor no olvidó jamás la emoción de aquella tarde calurosa en la que los libros habían llegado hasta ella.
En una ocasión viajó hasta el desierto y, de repente, cerca de la escuela vio un camión blanco pintado de colores. Una nube de niños lo rodeaba.
Se olvidó del calor, de la pena, de la rabia y de la dureza de aquella tierra terrible. Por unos minutos regresó a sus trece años. Se reconoció en los ojos de todos y cada uno de los pequeños que gritaban alborozados.
Por fin alguien había comprendido.
El Bubisher emprendía el vuelo cada vez más alto, más fuerte, más cargado de sueños.
Ojalá que nadie pueda detenerle. Bubisher también significa Libertad.

miércoles 25 de enero de 2012

ASADEDH, LO QUE LAS SIGLAS ESCONDEN

Las Asociaciones que trabajan en la defensa de los Derechos Humanos suelen suscitar adhesiones y simpatías por parte de la sociedad civil, muy sensibilizada en este aspecto. Y si además se identifican con el Sahara aún más por la implicación de España con nuestra ex colonia.
Pocas personas se paran a pensar en qué puede haber detrás, quienes son sus miembros y cual ha sido su trayectoria.
Hablo de ASADEDH cuyo presidente Ramdam Messaoud Larbi es un viejo conocido de los que llevamos un tiempo trabajando en favor de pueblo saharaui.
Este señor fue miembro de POLISARIO, después se pasó a Marruecos donde realizó una activa propaganda en favor del Plan de Autonomía como miembro del CORCAS. Recorrió Europa de la mano de otras pseudos ONGs al servicio del Majzén denunciando las violaciones a los derechos humanos en los Campamentos e incluso llegó a presentar una querella ante la Audiencia nacional contra varios miembros del POLISARIO por crímenes contra la Humanidad. Entre los citados en su acusación se encuentran Brahim Gali y Mohamen Jadad.
Después del los incidentes de Gdeim Izik volvió a cambiar de parecer y declaró en rueda de prensa que se desmarcaba de Marruecos y que sólo reconocía al POLISARIO como legítimo representante del Pueblo Saharaui. El señor Messaoud en el mejor de los casos es un tránsfuga y en el peor un aprovechado que juega a dos bandas
ASADEDH tiene su sede el Lloret de Mar, igual que ASVIPO, la primera asociación que presidió Messaoud, que en el año 2003 recorría España advirtiendo a las posibles familias acogedoras que no participaran del proyecto por los incontables daños morales y psicológicos que se causaban a los niños que eran utilizados políticamente por la RASD y por las Asociaciones de solidaridad.
Hay indicios que nos permiten presumir que Messaud tiene numerosos perfiles falsos en una conocida red social que ha utilizado para ganarse la confianza de destacados activistas, para difundir verdades a medias mezcladas con mentiras con el claro objetivo de desestabilizar, enfrentar y fragmentar el movimiento solidario español.
Al hacerse público este hecho, si no delictivo cuando menos poco ético, la asociación reconvertida que ahora preside perdió mucha credibilidad.
Ahora nos sorprende con una denuncia que ha aparecido en numerosos medios de comunicación. Nos cuenta que cuando se dirigía a una concentración para denunciar el expolio de los recursos naturales del Sahara Occidental fue atacado por dos personas que no reconoce pero sí sabe que son miembros de la Embajada de Marruecos en Madrid. Añade que había sido amenazado anteriormente aunque no nos consta que tales amenazas fueran denunciadas en su momento. Hay más, la concentración se llevó a cabo a las 12 de la mañana del día 21. Messaoud fue agredido, supuestamente, a las 6 de la tarde. En el parte médico que se ha apresurado a colgar en la red vemos que no fue atendido hasta las 13:55 del día siguiente, y la denuncia interpuesta 24 horas después del incidente, a las 6 de la tarde del día 22. Numerosas contradicciones que nadie ha aclarado.
Es fácil llegar a la conclusión de que la supuesta agresión fue una representación orquestada que le ha servido para recabar simpatías, recuperar su credibilidad maltrecha y conseguir publicidad gratuita en los medios.
Según mi opinión personal ASADEDH es una especie de caballo de Troya que lleva oculto en su interior a personajes que no son de fiar.
Más que por unas siglas, más que por las palabras, las personas se definen por sus obras y las del presidente de ASADEDH son públicas y suficientemente conocidas para que ahora seamos tan ingenuos como para comulgar con ruedas de molino.

sábado 21 de enero de 2012

LA COOPERACIÓN EN LA CUERDA FLOJA

¿Proyectos de Cooperación sí o no? ¿Solucionan algo? ¿Son las ONGs una lavadora de conciencias? ¿Sirven más a los egos de sus miembros que a los receptores de la ayuda? ¿Esperamos el agradecimiento de las poblaciones con las que cooperamos? ¿Somos los voluntarios unos agentes inconscientes de un sistema que propicia las desigualdades? ¿Es verdad que si aceptamos las subvenciones oficiales nos convertimos en cómplices? ¿Somos una especie de colonizadores-misioneros que en lugar del alma nos ocupamos del cuerpo? ¿Será cierto que en lugar de tratar las enfermedades sólo paliamos los síntomas? ¿Somos las ONGs culpables de la corrupción que las ayudas puedan generar? Entonces ¿qué hacemos: romper la baraja o seguir por inercia?
El debate está en la calle y ha llegado a los Campamentos de Refugiados saharauis.
Sin embargo la cooperación en los Campamentos, que son un domicilio provisional, es un caso atípico. No se puede hablar de desarrollo porque allí no se puede construir nada permanente ya que el objetivo es que en un día no muy lejano los refugiados puedan regresar a su hogar.
Se hace imprescindible una reflexión en profundidad y más en los tiempos que corren en el que las ayudas oficiales han disminuido de manera alarmante. Ya no es posible que cada cual se monte un proyecto por su cuenta, cual francotiradores de la solidaridad, diseminando de miniproyectos los Campamentos para después abandonarlos por falta de fondos o por falta de viabilidad. Tampoco sirve llenarlos de materiales que aquí han quedado obsoletos y convertir la Hamada en el vertedero de Europa.
Siempre ha creído que la ayuda en los Campamentos no es sólo ayuda sino que es resistencia. Las guerras las ganan los que combaten en primera línea y los que resisten en las retaguardias.
El hambre y el derecho a la salud son armas poderosas que se esgrimen en las mesas negociadoras y no nos podemos permitir dejarlas en manos del enemigo que sólo es uno y al que no deberíamos perder de vista.
Las ONGs que trabajamos con el Sahara tendremos que replantearnos la Cooperación y asociarnos para aprovechar bien nuestros escasos recursos a la vez que nos reinventamos para encontrar nuevas fuentes de financiación, no porque seamos agentes de los sistemas que propician las desigualdades sino porque se ha terminado una época de abundancia que ya no volverá y cuanto antes lo tengamos claro, mejor.
Al mismo tiempo en el Norte tendremos que realizar una labor ingente de denuncia y sensibilización: no se puede jugar a dos bandas. Se debe denunciar el expolio de los recursos naturales de los países empobrecidos y la consiguiente explotación de sus habitantes. Esta es una labor constante, tenaz que dará sus frutos a largo plazo y que no debemos abandonar aunque nos parezca una batalla perdida de antemano. Los únicos combates que se pierden son los que no se libran. Mientras, en el frente del Sur deberemos ayudar de una manera efectiva, racional y coordinada.
Las poblaciones beneficiarias  deberán convertirse en actores de su propio desarrollo. Como dijo no hace mucho una gran amigo del pueblo Saharaui, Gonzalo Moure, los pueblos cultos son los que conquistan su propia libertad.
Es un reto apasionante que requiere humildad, reflexión, acción y convencimiento de que otro mundo es posible pero que nadie va a dárnoslo hecho. Si lo queremos tendremos que ganarlo.

lunes 16 de enero de 2012

MAA SALAMA

L’Azza es va acomiadar d’ella tot dient-li que l’esperés. Ella volia fer-ho però el dissabte tenia una cita amb l'Eternitat
Va marxar amb un somriure als llavis després d'abraçar els seus fills. La Txell ens va dir que dormia i que els seus somnis devien ser plaents.
A mi em va venir la imatge d'una dona jove, menuda i bellugadissa entrant a una de les haimes d'Agüenit per donar un petó a una nena amb clotets a les galtes i el cabell arrissat. Sense fer gaire soroll perquè l'Azza dormia i no va voler-la despertar. Potser va provar d'explicar-li quelcom a l'oïda o tal vegada amb el petó ja n'hi va haver prou.
La Laia creia en la màgia i quan algú creu no hi ha res impossible.
La recordarem així amb la rialla fàcil i la paraula aguda, sempre jove, gaudint de tot com si fos la primera vegada: a les mines de sal, a la platja, a les trobades al Parc de les Vies a les manifestacions i concentracions, als espectacles que els seus amics, els mags, ens ofereixen, any rere any, aplaudint com una nena tots aquells trucs fets d'il·lusions, d'humor, de bonhomia i solidaritat amb una Causa oblidada.
Alguna vegada havia compartit amb mi algun retall de la seva vida, gens fàcil per cert, que ella m'explicava amb humor potser perquè ja intuïa que la vida no es pot prendre massa seriosament perquè si no esdevindria insuportable.
Els seus fills, els seus pares, la seva germana, l'Azza i tots nosaltres som, avui, una mica més orfes que ahir.
Malgrat tot no volem pas dir-li adéu, només bon viatge. Segur que ara és en un món curull de confeti, barrets plens de conillets de vellut, cartes obedients, cordes que es deslliguen sense saber com, taules voladores i roses vermelles que apareixen del no res.
Maa salama, Laia, dóna-li records al Xavier.

domingo 8 de enero de 2012

REGALO DE BODA

Cada vez que miro a Fatma me invaden oleadas de nostalgia. Añoro aquel breve período de tiempo en el que ambos fuimos felices. Era la más pequeña de todos los hermanos. En su sonrisa se adivinaba la promesa de un futuro radiante que se malogró.
Ahora es una mujer excéntrica, callada y solitaria.
Después de aquello yo conseguí reunir los pedazos y rehice mi vida lo mejor que supe.
Al principio el dolor sólo se mitigaba en el fragor de combate. Después comprendí que por más enemigos que abatiera nadie me devolvería a Maluma y a mi hijo. Un instante de locura y todo se perdió. Mis padres me ahorraron los detalles aunque puedo imaginarlos porque mi familia no fue la única. En las horas de tregua muchos camaradas contaban historias terribles. Cada uno de nosotros llevábamos a la espalda una mochila invisible cargada de sufrimiento.
En el primer momento no la eché en falta, después el vacío de su presencia se hizo patente. Mis padres la sacaron del infierno en el que se había convertido nuestro país. Estaba a salvo en Argelia. La busqué en el primer permiso.
Por su mirada sé que se alegró de verme. Quiso hablar pero su garganta se negaba a emitir sonido alguno.
Un médico amigo mío la reconoció y me explicó que la enfermedad de mi hermana estaba en su alma. Un diminuto engranaje se le había atascado en la mente y hasta que no volviera a funcionar seguiría muda. Es como si hubiera enterrado las palabras en un pozo para no tener que explicar lo que había vivido.
-Ha sufrido una experiencia traumática ¿no es cierto?
- Seguramente, estaba con mi esposa y el niño el día que …
-Entiendo.
-¿Volverá a hablar?
- Eso…sólo Dios lo sabe.
Un día pronunció mi nombre:
-Ahmed.
Su voz era irreconocible, ronca y vacilante. Al cabo de un tiempo me lo explicó:
- Soy una asesina. Yo le maté.
- No, querida, no lo eres. Te defendiste. Si no lo hubieras hecho quién sabe lo que te habría ocurrido. No me gusta que digas eso.
- No lo entiendes, no lo entiendes… Le clavé el cuchillo hasta la empuñadura. Y me gustó. Los otros se habían marchado y aquel hombre se quedó para robar. Tenía la pulsera entre sus manos.
El brazalete fue el detonante. El terror de aquella noche terrible prestó fuerza a su brazo de niña.
Me gustaría que se deshiciera de aquella joya que ella guarda oculta en el baúl. En el mes once la saca, la acaricia, se la pone y habla sola.
Hace años que lo sé. El brazalete es como un talismán que le sirve para invocar a los seres queridos. Habla con nuestros padres, pide perdón a Maluma y después acuna en sus brazos a mi hijo muerto mientras le canta una nana.
Mi hermana vive en tierra de nadie, extraviada entre dos mundos distintos que confluyen en una preciosa pulsera de plata que brillaba en la oscuridad.
En ocasiones me pregunto qué hubiera ocurrido si en lugar de aquel regalo de bodas hubiera elegido cualquier otro. No encuentro ninguna respuesta.

viernes 6 de enero de 2012

CARTA ABIERTA A VICENÇ FISAS

Señor Fisas, dentro de pocas semanas se cumplirán 36 años del abandono vergonzoso del Sahara por parte de España y de la invasión por parte de Marruecos y Mauritania que ha causado y continua causando mucha sangre, sufrimiento y dolor.
Vamos a empezar por el principio. Lo que sucedió a partir del alto el fuego no es más que la historia de una sucesión de incumplimientos de todas y cada una de las resoluciones de la ONU por parte del reino de Marruecos y de desprecio a los compromisos contraídos, firmados y rubricados.
Dice usted que la ONU no impondrá una solución distinta a la autonomía. Quizás sí o quizás no. Los últimos acontecimientos acaecidos en el Norte de África demuestran que los sucesos pueden precipitarse de un día para otro y que cualquier incidente aislado puede ser el detonante.
Me extraña sobremanera que usted se dedique sin ningún rubor a pervertir el lenguaje. Iguala al agredido con el agresor y pone en un mismo plano a víctimas y a verdugos. Eso dice muy poco en su favor además de desacreditar la institución que preside.
Tampoco le favorece que utilice el sufrimiento de los refugiados que malviven en los Campamentos. Es un argumento perverso porque, si bien es cierto que éstos tienen derecho a vivir en su tierra, no lo es menos que no quieren hacerlo a cualquier precio. Su resistencia así lo grita al mundo entero.
La cultura de la negociación y la mediación, presente en numerosos conflictos que parecían irresolubles, son un ejemplo de que el hecho de que se hayan sentado en una misma mesa ya constituye todo un avance. Además de que en toda negociación, las partes, como a usted le gusta remarcar, deben ceder. Así que si estas conversaciones se interrumpen por el inmovilismo de Marruecos la responsabilidad será de los que se enrocan en sus posiciones y no del POLISARIO que ha dado innumerables oportunidades a una solución pacífica.
Me parece obsceno que pueda escribir autonomía y Marruecos en la misma línea cuando olvida de manera interesada que la MINURSO es la única misión de la ONU que no tiene competencia sobre los Derechos Humanos. Al igual que es vergonzoso que en el mismo párrafo nombre al POLISARIO y AL QAEDA. A esto se le llama en mi pueblo jugar sucio, manipular y desinformar.
En cuanto a la peregrina idea de que la ONU debe reunir a Abdelaziz que lleva años en el poder, por cierto otra vez está jugando sucio, con Mohamed VI podría sugerírselo a Ban-Ki- Moon, a ver si le hace caso y el contencioso se desbloquea por obra y gracia del director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Y aunque la cuestión de fondo no sea la Autonomía propuesta por Marruecos no puedo dejar de recordarle a la luz de las últimas noticias aparecidas en los medios nacionales que éstas son frágiles en un contexto de crisis económica. Ayer mismo nos lo recordaba el señor De Guindos. En cuanto a la idea de que podrían seguir jugando a los independentistas bajo la tutela marroquí me ha parecido una falta de respeto a los cientos de compatriotas entre los que me cuento que no hace tanto tiempo gritábamos aquello de SOM UNA NACIÓ.
Tengo edad suficiente para haber vivido la conmemoración de los 25 años de Paz. Recuerdo bien la respuesta de un hombre pacífico: 25 años de victoria. Entonces comprendí que la PAZ debe ser justa y llevar consigo el respeto escrupuloso a los Derechos fundamentales de las personas entre los que se cuenta el derecho a decidir.
Y para terminar: ¿por qué pontifica sobre lo que conviene o no conviene a los saharauis? Parece como si fueran todos discapacitados e incapaces de decidir por si mismos.
Que les pregunten y que ellos escojan. A estas alturas de la película y ocupando usted la posición que ocupa no tendríamos que recordarle dónde reside la soberanía. Aunque después de leer lo que hemos leído no nos quede más remedio. 

Esta carta abierta es mi respuesta al artículo de opinión publicado ayer en El País.

ESA ES NUESTRA LAB

Ayer por la mañana hablé con Lab. A mediados del mes pasado le mandé un paquete a través de una empresa que se dedica a transportarlos hasta los Campamentos.
Por teléfono me dijo que lo había recibido y repartido.
- Sólo me he quedado con la ropa, Antònia. Lo demás para los niños, la familia de Mohamed y la abuela.
Ni siquiera se quedó con el bote de almendras garrapiñadas que siempre pongo para ella ya que es el dulce que más le gustaba cuando era pequeña. Y algunas veces no resulta nada fácil encontrarlas.
No voy a decir que me extrañó. Su madre hace exactamente lo mismo. Lo hemos visto cientos de veces.
No me importa que lo que preparamos haya ido a parar a personas desconocidas. Lab es así, tal vez por esto la queremos tanto.

La niña de la foto se llama Nabba. Ha estado de vacaciones en Lleida. En cuanto me llegue la de Lab ya la subiré. 

miércoles 4 de enero de 2012

LA PULSERA DE MALUMA

En el fondo del baúl guardo una pulsera de plata. Cada noviembre la rescato del olvido y me la pongo durante un día entero.
Fue el regalo de bodas que mi hermano ofreció a su esposa. Buscó en los talleres de los mejores artesanos hasta que la encontró. Entonces era brillante y los dibujos y relieves se veían claramente. Relucía en un estuche de color rojo que se abría al apretar un pequeño botón dorado.
- ¿Te gusta, Fatma?- me preguntó
Asentí con la cabeza, deslumbrada ante el fulgor de aquella alhaja.
Ahmed no sabe que la tengo, nunca se lo he dicho.
En ocasiones me digo que tendría que cavar un hoyo en la arena y enterrarla para siempre o tal vez venderla en el mercado de Tinduf. Seguro que alguien pagaría mucho dinero por ella. Nunca lo hago. Al anochecer me la quito y vuelvo a guardarla hasta el próximo año.
Pocos meses después de su boda, mi hermano se marchó al desierto con sus camaradas y dejó a su esposa y a su hijo en casa.
Sólo tenía doce años. Mi madre me mandó con Maluma para ayudarla.
Aquella noche me despertaron los gritos.
-¿Qué ocurre?- pregunté
- Los marroquíes- fue la lacónica respuesta.
El terror me paralizó. A la luz de la luna que se filtraba por la ventana pude ver su expresión: tenía los ojos desorbitados y la cara desencajada. Casi al momento se dominó.
-Tranquila, no te preocupes, no creo que vengan pero, por si acaso, vamos a escondernos.
Cogió al niño que dormía plácidamente y le puso dentro del sandook, debajo de las ropas. A mi me mandó que me ocultara en la cocina, detrás de la lavadora, en el ángulo muerto que quedaba entre la máquina y las dos paredes. El miedo encoge el alma y el cuerpo, por eso pude meterme en aquel espacio minúsculo.
-¿Y tu?
-Tranquila, no te preocupes.
El tiempo se detuvo. La noche se llenó de secos estampidos, voces salvajes, crujidos de puertas y chillidos agudos.
Casi sin intervalo les oí entrar. Cerré los ojos.
Los gritos de Maluma se clavaron en mi cerebro y después oí el llanto del niño. Sonaron risotadas y jadeos que parecían rugidos de animales salvajes. No podía ver nada, un chasquido como de un plato al romperse hizo callar al pequeño, sólo exhaló un ahogado gemido como el maullido de un gato y después, nada.
El silencio me animó a salir de mi escondite. Empujé la lavadora que se deslizó por el suelo con suavidad. Tenía la boca seca, me acerqué para beber un vaso de agua y mis dedos tropezaron con el cuchillo que se había quedado en el fregadero. No sé porqué lo cogí.
El instinto me hizo mover con sigilo. En la sala, madre e hijo estaban tendidos en el suelo. El niño parecía un muñeco roto, estrellado contra la pared. Cerca del baúl estaba Maluma con la cara tapada por sus ropas arremangadas.
Un ruido en la habitación contigua me advirtió de que había alguien en la casa. Me acerqué lentamente. Por la rendija de la puerta entornada distinguí la espalda enorme y encorvada de un uniforme negro. Se irguió y se dio la vuelta. La pulsera destellaba entre sus dedos.
Me pegué a la pared y esperé a que saliera. Con toda la fuerza de la que fui capaz clavé el cuchillo en aquel vientre blando y fofo. La hoja afilada se abrió paso sin resistencia. Los ojos del ladrón se agrandaron por la sorpresa. Dejó caer el brazalete que rodó hasta mis pies descalzos. El soldado se llevó las manos a la herida y con un breve estertor se desplomó. Su sangre oscura y densa empapó la alfombra. Su pecho subía y bajaba hasta que se detuvo. Allí, de pie, le observé desangrarse hasta morir mientras sentía el dulce sabor de la venganza en la boca.
La oscuridad se desvaneció. Atisbé por la ventana. Los chacales se habían retirado a su guarida. No recuerdo cómo, recorrí el camino hasta la casa de mis padres.
Sus preguntas me llegaban amortiguadas, desde muy lejos. No pude responderles. Abría la boca y las palabras se quedaban atascadas en la garganta.
No repararon en la pulsera, estaban demasiado atribulados por lo que nos había ocurrido.
A escondidas me subí el brazalete hasta el codo y lo llevé conmigo en la huída. Me ocultaron en casas de amigos y familiares de confianza, hasta que pudieron sacarme de la ciudad. Llegué aquí y viví en la jaima de una buena mujer que se compadeció de aquella niña que oía pero que no podía hablar.
Al cabo de un largo tiempo las palabras volvieron a brotar, torpes y deshilvanadas.
Mi hermano se enteró de que estaba en los Campamentos y me llevó a vivir cerca de su familia.
Maté a un hombre cuando sólo era una niña. Aún recuerdo el olor acre de su sangre y la alegría salvaje que me invadió al notar como el acero desgarraba sus entrañas. 

Mi última colaboración en la Revista SHUKRAN

sábado 31 de diciembre de 2011

EDITORIAL DE SHUKRAN


Un nuevo número de la revista SHUKRAN está en la red. Ya sabéis que el alma de esta publicación es mi amigo Francisco Orcajo Campillo que en esta ocasión nos ha regalado un bellísimo editorial escrito el día de Navidad.
Las ilustraciones son acuarelas de la pintora Isabel Fiadeiro que también son extraordinarias.
Al ojearla, ayer a altas horas de la madrugada, las palabras de Fran me emocionaron porque es lo mismo que muchos de nosotros sentimos cada vez que pensamos en los niños que hemos conocido en el transcurso de este camino. Sus miradas se cuelan en nuestros corazones y permanecen allí para siempre. Os dejo con sus palabras. Supongo que no le importará que se las robe.

He vuelto a ver sus ojos

Hoy he visto sus ojos. Cientos, miles de ojos que miran con esperanza. Oscuros, luminosos y vivarachos. Uves de victoria construidas con deditos que lo tienen todo por estrenar. Y he recordado como empezó esta andadura. Y no he podido reprimir unas lágrimas cuando la he visto a ella. La misma edad que mi hija pequeña, la misma sonrisa… y un futuro tan diferente. Por mucho que intente evitarla, siempre me acompaña. Sin reproches, esos corren de mi cuenta.
Y durante un instante que se me hizo eterno, no quise saber como terminó el Congreso, ni me importó ese Muro, ni las minas, ni los apaleamientos. Lo siento. Me avergüenzo al confesarlo sin pizca de ironía. No tengo madera de activista. Porque cuando veo esos ojos que te taladran… dejo de ser racional y reflexivo. Y me muerdo los labios para no cagarme en lo más barrido.
Solo puedo ver sus ojos profundos. Su futuro desolador. Y el resto pierde su sentido. Todo el resto, con su trasfondo de injusticia, dolor y sufrimiento. Lo siento, ya lo he dicho antes.
Así que en este momento, en este preciso instante, tan solo una cosa tiene valor para mí: los miles de ojos inocentes que desde la Hamada de Tinduf me han vuelto a mirar esperanzados. Están ahí, para quien quiera verlos. Para provocarte un escalofrío. No digas que no te he avisado.
He vuelto a ver sus ojos. Y he recordado que no podré sonreír al verlos de nuevo hasta que puedan mirar con esperanza ese futuro que tiene que ser suyo.
Francisco O. Campillo
Escrito en Burgos, en la noche del 25 de diciembre de 2011
Si queréis descargar la revista en pdf podéis hacerlo aquí

viernes 30 de diciembre de 2011

QUE SEÁIS FELICES

Sólo un post en todo el mes de Diciembre, este va a ser el segundo. El último mes del año no es bueno para mi. Las fiestas me vampirizan y se llevan toda mi energía.
El año que estamos a punto de estrenar será, sin duda, distinto a nivel personal.
No quiero hacer balance ni listas de buenos propósitos que acaban olvidados en algún rincón del subconsciente.
Hace mucho tiempo que no escribo la carta a los Reyes Magos, sin embargo en este año nuevo que está a la vuelta de la esquina quisiera pedirles que me concedieran una dosis extra de la serenidad y el equilibrio que necesitaremos para afrontarlo.
Las cosas no van a ser fáciles: crisis, paro, dificultades económicas para llevar a cabo proyectos como las Vacaciones en Paz o el de estudios para niños saharauis que queríamos iniciar en Lleida.
Mi madre solía aconsejarme que no me preocupara en exceso por lo que está por venir y me ponía el ejemplo de las calles siempre embarradas de mi infancia. Si hay charcos buscaremos lugares secos para avanzar y si no, chapotearemos en el fango que también es otra opción. Las dificultades se deben afrontar cuando surjan, si hay solución la encontraremos y si no la hay ¿de qué sirve inquietarse?
Así que amigos y amigas que me visitáis, para todos vosotros mis mejores deseos.
Que seáis felices.

domingo 18 de diciembre de 2011

SAID DAMBAR

Said Dambar, un joven de 26 años, murió el día 22 de diciembre del pasado año, en El Aaiún, durante el toque de queda impuesto por las fuerzas de ocupación marroquíes tras el desmantelamiento de Gdeim Izik. A día de hoy aún no he recibido sepultura. Su cuerpo se encuentra en una morgue. Su familia exige que se aclaren las circunstancias que rodearon su muerte sin que hasta la fecha se hayan atendido estas demandas.
Nunca me ha parecido ética la utilización política del dolor de una familia que además de haber perdido un hijo se le ha negado el duelo. Sin embargo y pese a mis recelos iniciales voy a participar en la concentración convocada en numerosas ciudades españolas por una Comisión Estatal llamada: Verdad y Justicia para Said Dambar.
Voy a hacerlo porque creo que lo que ha le ha pasado al joven Said es solo la punta del iceberg de lo que está ocurriendo en el Sahara occidental.
Estas concentraciones desgraciadamente no van a devolver el hijo a los padres pero quizás eviten abusos semejantes en el futuro.
El gobierno de Marruecos y nuestro propio gobierno deben saber que a una parte de la opinión pública española le importa el destino de los saharauis tanto los que viven en los Territorios ocupados como los que esperan en el refugio.
También voy a estar allí porque la comisión está formada por jóvenes indignados con las injusticias de un mundo globalizado e injusto y por mis hijas para que sepan que su madre sigue tomando partido por las causas que cree justas.
Tal vez penséis que Said Dambar es sólo un joven desconocido que tuvo la mala suerte de estar en el lugar inadecuado en unos días llenos de confusión y violencia. Quizás os preguntéis si todo el inmenso esfuerzo de coordinación de estas acciones casi simultáneas vale la pena.
¿La vale? Sí, si consideramos al joven como hijo nuestro.

martes 29 de noviembre de 2011

NECESITAMOS AYUDA PARA LAS VACACIONES EN PAZ

En ocasiones me pregunto cómo es posible que, después de tantos años, un proyecto como las Vacaciones en Paz no haya conseguido ningún premio.
Cientos de miles de niños refugiados saharauis han abandonado por unos meses el infierno de la Hamada y han estado con nosotros, acogidos por familias solidarias que les han abierto las ventanas de un mundo distinto.
Se trata de un proyecto muy complejo que requiere una entrega casi total de los voluntarios encargados de preparar la logística. Empieza en lo más profundo del desierto y se cierra el círculo cuando estos miles de niños regresan a su refugio más sanos, mejor alimentados y con toneladas de ayuda. Mientras han estado aquí han ocupado páginas en los periódicos y minutos de televisión. Detrás de ellos hemos entrevisto a sus familias y a todo un pueblo que hace 36 años que espera el regreso al hogar. Ha sido y es un bastión de la resistencia de un pueblo que se niega a desaparecer.
En la actualidad, lo miremos como lo miremos, las vacaciones en paz están en peligro. Esta crisis mundial nos está afectando a todos. Cientos de familias están en paro y los que tienen la suerte de conservar su empleo han de trabajar más por menos. Para muchas personas el día a día está resultando cada vez más difícil. Aún así las familias siguen respondiendo a la llamada de la Solidaridad. Personas desconocidas se ponen en contacto para ofrecerse a acoger a un saharauillo durante el verano. No responden a un perfil determinado ni les mueven intereses inconfesables; simplemente quieren compartir lo mucho o lo poco que tienen con un niño desconocido que va a llegar de la Hamada argelina.
No obstante no es suficiente. Este proyecto tiene un coste elevado y ya no podemos contar, como hace unos años, con las subvenciones públicas. Las administraciones practican una austeridad que ha afectado principalmente a la cooperación.
Necesitamos encontrar nuevas vías de financiación, necesitamos empresas y particulares que estén dispuestas a colaborar con una ínfima parte de sus ganancias y eso cuando no se tiene una proyección pública importante es casi una misión imposible.
Por eso hablaba al principio de los premios: un Príncipe de Asturias, simplemente una candidatura, nos facilitaría el trabajo y haría viable el proyecto porque además del importe en metálico obtendríamos el reconocimiento que necesitamos.
 Nos conocen poco porque hemos trabajado en la sombra y practicado la máxima de que nuestra mano izquierda ignore lo que hace la derecha.
Tampoco hemos recurrido para las campañas a imágenes terribles de niños medio muertos de hambre que tienen la finalidad de culpabilizar a la sociedad por el simple hecho de tomarse un refresco en un bar. Carecemos de publicistas que nos hagan una campaña de marketing y no disponemos de recursos para anunciarnos en la televisión o en los medios escritos.
Pese a todos los inconvenientes nos negamos a tirar la toalla y a permanecer sentados a esperar que lleguen tiempos mejores. Por eso pedimos vuestra colaboración.
A cambio no podremos ofrecer gran cosa: la inclusión de un logo en una web o en las redes sociales, una pequeña publicidad que llegará a miles de familias que son o han sido acogedoras y sobre todo la satisfacción de saber que hemos contribuido a pintar una sonrisa en el rostro de un niño.

domingo 27 de noviembre de 2011

UN NUEVO BLOG

He creado un nuevo blog titulado: Si tu supieras… con el propósito de publicitar y difundir el libro. No tengo ni idea del rumbo que tomará, de momento la idea es subir una foto y un par de líneas de cada relato. He copiado la idea de Conxi que, en su día hizo lo mismo con Delicias Saharauis.
El libro, es una recopilación de narraciones algunas publicados en este mismo blog. Más que un ejercicio literario es un intento de empatía hacia los sentimientos de nuestros hermanos saharauis.
Un amigo me dijo que no había ningún relato con final feliz y es cierto porque el epílogo aún está por escribir. A mi también me gustaría poder plasmarlo: regresaron y vivieron en su tierra en paz y libertad.
Mi amigo Fran escribió una reseña en Caminando:
Leer cada relato de SI TU SUPIERAS es sumergirse en aguas que muchas veces nos provocarán escalofríos, pero que jamás nos dejarán indiferentes. Así que con la seguridad de quien sabe que acertará con su propuesta, te invito a emprender una andadura apasionante junto a Antònia. 

¿QUÉ DICEN LOS POETAS? POETAS SAHARAUIS.

Y a lo lejos
en las laderas del espejismo
todavía miramos, como cada tarde
las puestas de sol en el mar.

Ebnu

jueves 24 de noviembre de 2011

EL MÓVIL

Era muy pequeña cuando hablé por primera vez por un móvil. Llegué a la casa de mi familia, mis ojos buscaron el teléfono grande como los que había visto en los locutorios de Tinduf pero no pude encontrarlo. Recuerdo que les di el papelito que guardaba en el bolsillo con el número. Estaba escrito a lápiz y ponía que, cuando llegase, llamara a mi madre que estaría esperando.
Me entendieron, mi hermana española rebuscó en su bolso y sacó lo que parecía un juguete. Marcó los números y me lo puso en la oreja.
Cuando fui capaz de chapurrear en español les pregunté cómo aquel teléfono pequeñito sin hilos ni nada podía llevar mi voz hasta el Sahara.
Carol, se rió mucho, tanto que me enfadé.
Por la tarde, en la piscina, tiró una moneda dentro del agua.
-¿Ves las ondas que hace el agua cuando la moneda cae? Pues tu voz igual, hace ondas invisibles de aire que llegan a una máquina que está arriba en el cielo. Recoge tus palabras y las lleva hasta el Sahara y más lejos si queremos, incluso hasta a América.
¡América! El lugar donde estaba Agaila, la hija de mi tía Kaltum.
Miré hacia el cielo para ver subir y bajar las palabras igual que yo subía y bajaba por el tobogán rojo del parque.
En diciembre Carol vino a mi casa de visita. Yo quería hablar con el resto de la familia con su teléfono mágico pero allí en el Sahara no se podía. ¿Por qué?
Carol me lo mostró, yo misma marqué pero el móvil estaba mudo. Pensé que tal vez la arena lo había estropeado. Mi hermana dijo que no, que eso era porque no había antenas. ¿Antenas?
Me explicó que la voz puede perderse y que se necesitaba como unas torres para recogerlas y auparlas hasta arriba de todo.
Al cabo de muchos meses vi una muy alta que relucía bajo el sol, en la cima de la güera de Guelta. Primero no acerté a adivinar qué podía ser. Después pensé que, tal vez, fuera un aparato de aquellos que empujan las palabras.
No se sabe cómo, los móviles empezaron a llegar al Mohayam, ya no hacía falta pasar horas esperando una passaja para ir a Tinduf para hablar con otras gentes que vivían lejos.
Deseaba uno para hablar con mi familia de España.
Creo que Carol me leyó el pensamiento porque en una de sus visitas me lo regaló.
Era azul y negro. Estaba lleno de música y llevaba una cámara de fotos.
Todas mis amigas me ofrecieron cambiármelo por otras cosas pero yo no quise.
Mamia, la madre de mi madre, me oyó hablar con mi familia española y me preguntó si con aquello podría comunicarse con su hija Fatma que vive en Italia y sólo puede venir una vez al año para mirarnos. Pasa con nosotros una semana y se vuelve a marchar.
-¡Pues claro, abuela!
Mi madre le marcó los números y Mamia habló tanto rato que se gastó todo el dinero de la tarjeta.
No importaba, mi padre puso más. Entonces la abuela preguntó si también podría hacer lo mismo con su hermana que estaba dentro, en el Sahara de verdad. Y mi padre le dijo que sí.
-¿Allo? ¿Eres Nashla?-  gritó mi abuela.
La abuela parloteaba, lloraba y reía. Tenía los ojos muy abiertos como si hubiera visto un milagro.
Yo protesté por lo bajo:
-Va a gastar toda la tarjeta, dile que pare ya - supliqué a mi madre.
- Déjala, cariño. Hace muchos años que no se ven. Necesitan mucho tiempo para explicarse todo.
Por la noche no podía dormir. Imaginaba la voz de la abuela y la de su hermana encerradas en un lugar oscuro cuya llave se había perdido. Y que yo la había encontrado. Primero salían las letras, una a una, tímidas y deslumbradas por la luz después de años de oscuridad. Poco a poco se juntaban para formar palabras, frases, historias y pensamientos que volaban libres como bubis hasta una torre que las empujaba hasta un trampolín cerca de la luna para, luego, deslizarse, rápidas como el viento, hasta las casas y las jaimas.

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